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La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 73

Después de todo, si no se tuviera un conocimiento tan profundo del cuerpo humano, ¿cómo se atrevería alguien a clavar agujas de esa manera? Si algo salía mal, se acabaría la reputación de «médico famoso».

Pero más que la exquisita habilidad médica de Leonor, lo que intrigaba a David era...

Su forma de caminar.

Y esa aura de frialdad y distanciamiento altivo, como si estuviera al margen de todo, le resultaba extrañamente familiar.

¿A quién se parecía?

David frunció el ceño, incapaz de recordarlo en ese momento.

Fijó la vista en aquel rostro común y corriente de la pantalla, tan anodino que era imposible de recordar, y escuchó su voz ligeramente ronca, pero no pudo construir una imagen coherente en su mente.

Quizás era solo su imaginación...

En la suite.

Leonor ya había completado la primera fase del tratamiento.

Desinfectó y guardó las agujas de plata, le dio al paciente una Esfera Purificadora y luego se sentó en un sofá cercano para tomar notas sobre el caso en su cuaderno.

—Herida de bala sin curar, toxinas han invadido el sistema nervioso, causando el coma.

—Se requieren tres sesiones de acupuntura, combinadas con una pócima desintoxicante.

Tras escribir, cerró el cuaderno, levantó la vista hacia la cámara de seguridad en la esquina de la habitación y dijo con calma: —La condición del paciente es más compleja de lo que esperaba, pero para mí no es un problema.

—El tratamiento de hoy ha terminado. Calculo que necesitará unos tres o cuatro días más de tratamiento. Volveré mañana a la misma hora.

El médico de bata blanca le había dicho antes que, una vez finalizado el tratamiento, podría irse antes, sin necesidad de cumplir un horario fijo.

Hoy, al ser la primera vez que trataba al hombre, el tiempo inevitablemente se había alargado.

El cielo exterior ya había pasado de ser brillante a oscuro.

Sin embargo, cuando regresó a su habitación y abrió la caja, su mirada se endureció ligeramente.

No sabía si era una coincidencia.

Dentro de la caja, reposaba una antigua aguja de plata. La cabeza de la aguja estaba grabada con patrones complejos, y se parecía bastante al juego de agujas que solía usar.

Leonor se quedó mirando la aguja, pasando suavemente la yema del dedo por los grabados de la cabeza, con un atisbo de sorpresa en sus ojos.

La artesanía de esta aguja era extremadamente refinada. El cuerpo de la aguja brillaba con una luz fría, y los patrones grabados en la cabeza eran complejos y antiguos, evidenciando que era obra de un maestro artesano.

Parecía que el hombre en la cama del hospital era muy importante para el misterioso empleador.

Leonor guardó la aguja en la caja sin alterar su expresión, mientras su mente trabajaba a toda velocidad.

Alguien capaz de hacer un regalo así sin pensarlo dos veces no solo debía tener una fortuna inmensa, sino también un linaje familiar de una profundidad insondable.

Después de todo, pagaba cien millones de honorarios como si nada, e incluso la lista de hierbas medicinales que ella había mencionado de pasada fue preparada en cuestión de horas, cada una de la más alta calidad.

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