Entrar Via

La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 49

De vuelta en el apartamento, Leonor encendió el ordenador y entró en la red oscura.

Abrió los casos de los pacientes que había marcado previamente para atender.

Tras comparar y seleccionar, Leonor eligió el segundo caso.

El historial de este paciente era complejo y su enfermedad, difícil de tratar, pero la remuneración era muy alta y... la otra parte prometía proporcionar algunos «recursos médicos especiales».

Era un investigador de algún campo.

La solicitud de consulta que le enviaron expresaba una gran sinceridad y urgencia, y por la forma de expresarse, no parecía ser una persona problemática o difícil de tratar.

La mirada de Leonor se volvió serena mientras sus dedos tecleaban una respuesta: «Puedo aceptar tu caso, pero tengo dos condiciones».

Sorprendentemente, la respuesta fue casi instantánea, lo que indicaba que la otra persona también estaba pegada al ordenador: «Dígame».

«Primero, el lugar del tratamiento lo decido yo».

«Segundo, quiero ver primero tu historial médico completo y el informe de tu examen físico del hospital».

Las condiciones de Leonor no eran difíciles de cumplir.

Unos segundos después, la otra parte envió un archivo encriptado.

Leonor lo abrió y lo revisó rápidamente.

Según el informe del examen físico que le enviaron, se trataba de un paciente con una erosión por neurotoxinas en fase avanzada, acompañada de fallo orgánico, síntomas típicos de envenenamiento crónico.

Entrecerró los ojos.

Un caso así, para un hospital normal, sería ciertamente difícil de erradicar.

Pero para Leonor, combinando acupuntura, sangrías y hierbas medicinales, podía curarse y recuperarse por completo.

La dificultad no era demasiado alta.

Leonor respondió, dándole la dirección de su local: «El próximo miércoles, en Avenida Central, 27».

La otra parte confirmó de inmediato: «El depósito ha sido transferido».

El teléfono vibró, una notificación de ingreso bancario.

2 millones.

La gente de la red oscura no andaba escasa de dinero. El coste total de este caso era de 7 millones.

La sala de consulta VIP estaba completamente insonorizada, con una entrada oculta que requería abrir y cerrar con llave.

Los armarios de hierbas medicinales estaban empotrados en la pared, y al abrirlos se revelaban cientos de pequeños cajones, donde se clasificaban y almacenaban hierbas medicinales de gran valor.

El biombo de la zona de acupuntura podía cerrarse en cualquier momento, garantizando la privacidad del paciente.

Leonor pasó los dedos por el armario de medicinas de caoba, asintiendo con satisfacción.

El equipo de renovación que Leonor contrató se encargó de todo, incluyendo la decoración y la limpieza posterior, por lo que la Clínica Claridad podía empezar a funcionar justo después de la inauguración.

Leonor no se quedó mucho tiempo en la Clínica Claridad, cerró la puerta con llave.

Leonor se dirigió al mercado de hierbas medicinales del sur de la ciudad.

Llevaba una gorra de béisbol y se movía entre los abarrotados puestos.

—Señorita, ¿qué va a comprar? ¡Ginseng silvestre recién llegado, lo mejor para reponer energía!—, la saludó con entusiasmo el vendedor.

Leonor se detuvo frente al puesto, cogió una hebra de ginseng, la frotó entre sus dedos, se la acercó para olerla y, de repente, frunció el ceño: —¿Este ginseng ha sido tratado con azufre, verdad?—.

La cara del vendedor cambió: —¡Oiga, qué cosas dice! ¡Este es ginseng silvestre auténtico de Asia!—.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno