—Señor Cillin, ya está todo investigado. Estos son los grandes proyectos que la familia Olos está negociando últimamente. Tienen una relación cercana con Inmobiliaria Horizonte y Capital Vallesol.
—Además, la familia Olos ha invertido varios cientos de millones en el Grupo Sandoval recientemente.
David escuchaba el informe de Ricardo, y la información encajaba en su mente.
—El señor de Horizonte…
—¿No es el que el mes pasado me suplicó que le aprobara ese terreno en la zona sur?
Ricardo entendió al instante: —Sí, él ha estado intentando conseguir una colaboración más profunda con el Grupo Cillin.
—Pues dale una oportunidad.
David se dio la vuelta, con una mirada afilada en sus ojos. —Organiza una cena. Invita al director de Horizonte, al de Capital Vallesol y a los socios clave de la familia Olos.
Ricardo asintió: —Entendido, me encargo ahora mismo.
En el reservado del restaurante, la luz suave de los candelabros de cristal se reflejaba en la mesa de caoba.
Varios peces gordos del mundo de los negocios estaban sentados a ambos lados. Después de varias rondas de copas, el ambiente parecía animado, pero en realidad, había una tensión subyacente.
El director de Horizonte, con una copa en la mano y una sonrisa de oreja a oreja, se acercó a David: —Señor Cillin, de verdad le agradezco que aprobara lo del terreno de la zona sur. De lo contrario, ¿qué oportunidad habría tenido nuestra inmobiliaria?
Los largos dedos de David reposaban en el borde de su copa, la levantó ligeramente en señal de respuesta, su voz grave: —No tiene por qué darlas, es una colaboración beneficiosa para ambos.
Al ver que le seguía la conversación, el director de Horizonte aprovechó la oportunidad: —¡Sí, sí, por supuesto! ¡El señor Cillin tiene una gran visión! ¡En el futuro, Inmobiliaria Horizonte seguirá de cerca los pasos del Grupo Cillin!
El director de Capital Vallesol, al ver la situación, también intervino con una sonrisa: —Señor Cillin, he oído que últimamente está negociando un proyecto de ciudad médica en el extranjero. Nosotros también tenemos algunos recursos, no sé si habrá alguna oportunidad…
David le lanzó una mirada indiferente, sin responder directamente. En cambio, preguntó como si nada: —Recuerdo que usted estaba colaborando con la familia Olos en un parque ecológico, ¿verdad?
—¿Cómo va eso?
El director de Capital Vallesol se quedó helado, sin entender por qué David sacaba ese tema de repente.

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