—¡Bien! ¡Muy bien! ¡Sabía que tenías buen ojo, muchacho!
Se levantó de inmediato y salió a toda prisa, llamando a gritos al mayordomo.
—¡Morales! ¡Ve rápido al almacén, trae ese par de brazaletes de esmeraldas antiguas que recibimos la otra vez, y también esa caja de azafrán, ah, y prepara unas cuantas cajas de hierbas medicinales de la mejor calidad!
La actitud de don Cillin era como si quisiera enviar toda la fortuna de la familia Cillin a casa de Leonor.
David frunció el ceño, pidiéndole a su abuelo que se contuviera un poco.
—No la asuste.
—¡Asustarla! ¿Qué dices?
El anciano lo fulminó con la mirada. —¿Acaso Leonor es de las que se andan con remilgos?
Y luego añadió, riendo alegremente: —Además, ¡este es mi regalo de bienvenida para mi futura nieta política, es lo que corresponde!
…
Parque Prime, en la puerta de la casa de Leonor.
Leonor acababa de llegar a casa del trabajo.
Se encontró al mayordomo de la familia Cillin, seguido de un grupo de personas, transportando una pila de costosos tónicos, joyas e incluso varias cajas de ingredientes de primera calidad recién llegados por avión.
Leonor se quedó perpleja por unos segundos.
—Usted es…
El mayordomo sonrió con respeto: —Señorita Sandoval, soy el mayordomo de la familia Cillin. Mi apellido es Morales, puede llamarme Morales.
—Esto es un pequeño detalle de parte del señor Cillin, para felicitarla por su relación con el joven amo.
Leonor: …
Se frotó la frente, sintiéndose entre divertida y resignada.
Apenas ayer habían confirmado su relación. ¿Y hoy el abuelo ya estaba dispuesto a vaciar el almacén de la familia Cillin para enviárselo?
Iba un poco rápido, ¿no?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno