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La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 213

Elia estaba tan furiosa que su pecho subía y bajaba violentamente. Lo señaló y empezó a gritarle.

—¿Y tú te crees que eres mejor? ¡Siempre vestido como un pavo real, revoloteando por todas partes, no eres más que un mujeriego de pacotilla!

La sonrisa de Sebastián se congeló y sus ojos se entrecerraron peligrosamente: —Elia Zárate, repite eso.

Elia soltó una risa fría: —¿Qué pasa, te ha dolido?

—Todo el mundo sabe que la lista de mujeres con las que te has acostado podría dar tres vueltas a la capital, ¿a qué vienes ahora de inocente?

El rostro de Sebastián se ensombreció por completo, su tono era glacial: —Recuerdo que la familia Zárate está negociando con nosotros por el terreno de la zona sur. Hablas con tanta libertad que parece que ya no te interesa, ¿verdad?

Ese terreno de la zona sur era uno de los proyectos de colaboración más importantes entre Petróleos Zárate y el Grupo Montalvo.

El padre de Elia no había asistido a la subasta precisamente porque estaba ocupado preparando la propuesta para ese proyecto.

De lo contrario, no habría enviado a Elia.

La expresión de Elia vaciló, y luego apretó los dientes: —¿Me estás amenazando?

Sebastián se arregló los puños de la camisa con calma, su tono era ligero.

—Solo le estoy recordando a la señorita Zárate que las palabras tienen consecuencias.

Elia apretó los puños y lo fulminó con la mirada. Finalmente, soltó un bufido y se marchó.

Sebastián observó su espalda y torció los labios con desdén: —Estúpida.

Bajó la vista hacia el diamante rosa en su mano, su mirada era oscura e indescifrable.

Sebastián le pidió a su asistente que llevara el coche a la entrada principal.

Nada más subir, el asistente se giró hacia él en el asiento trasero y le informó en voz baja.

—Señor Montalvo, he investigado. Esa señorita Sandoval tiene historial limpio, pero…

—¿Pero qué?

—Su relación con el señor Cillin… es ciertamente especial.

El asistente dudó. —El señor Cillin ha estado entrando y saliendo de su apartamento con frecuencia últimamente, e incluso… viven en el mismo edificio.

Los dedos de Sebastián se detuvieron por un momento, y de repente sonrió: —Interesante.

Al principio pensó que Leonor era solo una acompañante pasajera de David, pero ahora parecía que…

Capítulo 213 1

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