La garganta de Jaime Sandoval se secó y tragó saliva instintivamente.
—Julián, ustedes… no tuvieron ningún conflicto con ella, ¿verdad?
Jaime hizo esta pregunta con un poco de culpa.
Después de todo, Jaime Sandoval sabía perfectamente cuál había sido siempre la actitud de su familia hacia Leonor.
Julián Sandoval, efectivamente, guardó un largo silencio.
Y luego dijo en voz baja:
—¿De qué otra manera crees que acabó bloqueándonos a toda la familia?
Jaime Sandoval: «…»
De repente recordó la humillación a la que había sometido a Leonor en la sala de archivos, y un escalofrío le recorrió la espalda.
—¿Por qué no lo dijeron antes?
No pudo evitar quejarse. —¡Ahora que ha desplegado sus alas, ni siquiera tenemos la oportunidad de reconciliarnos con ella!
Julián Sandoval se rió con frialdad: —¿No fuiste tú el que más apoyó que la enviaran a la cárcel?
Y ahora les echaba la culpa a ellos.
Jaime Sandoval se quedó sin palabras.
Después de un rato.
Jaime Sandoval dijo con resignación: —…Olvídalo, ya encontraré la manera.
Después de colgar, Jaime, sin darse por vencido, buscó el número de Leonor y le envió una solicitud de amistad.
«Leonor, soy tu hermano Jaime, ¿tienes un momento para hablar?»
Cinco minutos después, ninguna respuesta.
Envió otro mensaje:
«Antes fui un poco duro, no te lo tomes a mal.»
Silencio total.
Jaime Sandoval, apretando los dientes, llamó directamente a Leonor.
«Hola, el número que usted marcó está ocupado…»
Jaime Sandoval, incrédulo, llamó tres veces.
Solo entonces aceptó el hecho de que Leonor realmente lo había bloqueado.
Resultó que todo lo que su hermano había dicho era verdad.
Leonor había bloqueado a toda la familia.
Jaime Sandoval arrojó el teléfono con fuerza, su rostro lívido.
¿Cómo se atrevía Leonor?

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