—Al fin y al cabo... si tengo que elegir entre los dos, prefiero que tú seas feliz.
Ethan guardó silencio un momento, conmovido por el amor franco y desinteresado de Tania.
Ethan guardó silencio durante unos tres minutos, y de repente habló.
—Tania, sobre la caída de Luna, ¿estás realmente segura de que fue Leonor?
El corazón de Tania dio un vuelco. Sus dedos, que sostenían el vaso, se apretaron involuntariamente, pero su rostro permaneció impasible.
—¿Por qué preguntas eso de repente?
—Luna se está recuperando bien últimamente, y ha empezado a recordar algunas cosas de ese año.
La mirada de Ethan era penetrante, clavada en los ojos de Tania. —Aunque todavía no recuerda el momento del accidente, está muy segura de que no fue Leonor quien la empujó.
Pero en la escena del accidente solo estaban Leonor, Luna y Tania.
Si no fue Leonor, solo podía ser Tania.
Los ojos de Tania se enrojecieron al instante, su voz se entrecortó.
—¿Ethan está sospechando de mí? El caso ya fue cerrado por la policía, las pruebas eran concluyentes...
—Solo quiero confirmarlo una vez más.
El tono de Ethan era tranquilo, pero con una presión ineludible.
Tania, por supuesto, no admitió haber empujado a Luna.
Pero Tania también se dio cuenta de que Ethan dudaba de la verdad, y no se atrevió a culpar a Leonor como antes. En cambio, siguió la corriente de Ethan, diciendo que quizás la culpable no era realmente Leonor.
Tania se mordió el labio y suspiró de repente.
—En realidad... yo también he estado pensando que quizás no fue Leonor.
La mirada de Ethan se fijó en ella: —¿Qué quieres decir?
Tania levantó sus ojos llorosos, su tono era sincero: —En ese momento estábamos todos muy asustados, solo vimos a mi hermana en la escena y asumimos que fue ella... pero ahora que lo pienso, ¿quizás el culpable fue otro?



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