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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 94

Podían recordar cada detalle de la dieta de Denise, hasta lo que comía cada día. Pero cuando se trataba de Sierra, nadie tenía idea de cuándo o cómo había aprendido bioquímica por su cuenta.

—No pudo haberlo aprendido en casa —dijo Franklin, pensativo—. Lo que significa que debe haberlo aprendido en prisión. Investiga con quién estuvo cercana durante esos tres años.

—Papá, ¿quieres decir...? —Bradley empezaba a entender lo que su padre insinuaba.

—Si alguien enseñó a Sierra tan bien, también debe ser un genio. Y ahora mismo, necesitamos gente así. —El tono de Franklin era decisivo.

Evan no pudo evitar preguntar:

—¿Y qué pasa con Sierra? ¿Vamos a ignorarla?

—Guarda demasiado resentimiento hacia nosotros. Eso no cambiará de la noche a la mañana —dijo Franklin, con expresión sombría.

Los últimos días habían estado plagados de llamadas telefónicas insidiosas, cada una destilando el mismo veneno envuelto en una falsa adulación:

—De tal palo, tal astilla. Tu hija resulta ser verdaderamente extraordinaria. —Franklin no era ingenuo. Percibía perfectamente la verdadera naturaleza de aquellos contactos: mera curiosidad morbosa, un regocijo velado ante el espectáculo familiar.

En los círculos de la élite, los secretos eran simples espejismos, transparencias que se desvanecían ante el menor escrutinio. El nombre de Sierra jamás había resonado entre los salones y tertulias. La mayoría de sus conocidos ni siquiera sabían de su existencia: un testimonio silencioso de cuán profunda era la brecha que él mismo había cavado.

Negar los remordimientos sería una mentira tan transparente como el cristal. Nunca en sus más remotas imaginaciones había contemplado que la hija deliberadamente olvidada se convertiría en alguien tan impresionante. El destino tenía un sentido del humor peculiarmente irónico.

—Contacta a los Coleman —ordenó Franklin con una voz que no admitía réplica—. Organiza una cena. El error en el hospital pudo ser fortuito, pero nos ha unido de manera inexorable.

Bradley frunció el ceño, escéptico.

—No creo que Sierra tenga un vínculo real con ellos.

Franklin lo silenció con una mirada cortante.

—Mientras Sierra mantenga su conexión con Lily, tenemos un punto de entrada. Denise es su hija biológica. Lily no puede permanecer indiferente.

Eleanor intervino, su voz suave pero firme como el acero.

—Tu padre tiene razón. No tiene sentido que hayamos permanecido al margen todos estos años. Franklin, te corresponde encargarte de esto.

—Entendido. —Bradley asintió—. Haré los arreglos una vez que Denise salga del hospital.

Sierra no tenía idea de que la familia Xander estaba preparando otro lío para ella.

Durante los últimos días, había vuelto a su rutina habitual: asistir a clases durante el día y pasar las tardes en el laboratorio.

Para entonces, se había convertido en toda una celebridad del campus. Especialmente en su departamento, donde cada vez que pasaba, atraía el cien por ciento de la atención.

Capítulo 94 Un movimiento calculado 1

Capítulo 94 Un movimiento calculado 2

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