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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 56

Cuando Sierra trabajaba en experimentos, estaba completamente concentrada. Su pequeño rostro estaba tenso, sus suaves labios firmemente apretados en contención. Se veía tanto controlada como extrañamente cautivadora. Una persona tan contradictoria.

Johnathan repentinamente pensó en Tano. Desde que conoció a Sierra, no había pensado en Tano en mucho tiempo. Ahora se preguntaba: entre Sierra y Tano, ¿quién era más impresionante?

Cuando Tano desapareció, sintió un profundo pesar. Había venido a la Universidad de Northwind, permanecido en Maviston, buscando durante tres años sin resultados. En ese momento, un amigo le había dicho que estaba enamorado de alguien que nunca había conocido. Él no creía que fuera amor. Era admiración. Admiraba la inteligencia y Sierra era inteligente. Siempre era más indulgente con las personas inteligentes. Solo esperaba que ella no lo decepcionara.

Estaba perdido en sus pensamientos cuando de repente Sierra se volvió hacia él, con los ojos brillando de emoción.

—¡Jonathan! ¡Lo logré!

Johnathan parpadeó sorprendido. Sierra agarró su mano, jalándolo hacia adelante.

—¡Mira!

Sobre la mesa del laboratorio, dos sustancias completamente incompatibles se habían fusionado. Este era el obstáculo que había detenido su investigación durante meses. Había probado innumerables métodos sin éxito. Sin embargo, ahora lo había conseguido. Con este avance, el resto del proceso sería más accesible.

Había logrado lo imposible: demostrar que dos elementos fundamentalmente incompatibles podían fusionarse bajo condiciones exactamente precisas.

Jonathan contempló el experimento, sus ojos oscuros destilando una mezcla de admiración y orgullo. Desde que Sierra propuso su hipótesis inicial, lo había encontrado fascinante. Deliberadamente, no había interferido. Era su proyecto, su camino. Aunque la curiosidad lo consumía, se había mantenido en silencio. Esperaba que le tomara años alcanzar este punto. Sin embargo, allí estaba.

Ajustando sus gafas, lo hizo con una seriedad que revelaba su profundo respeto.

—Tienes un verdadero don —declaró. A su edad, él jamás habría logrado semejante hazaña.

—Es gracias a tu apoyo constante —respondió Sierra.

Sus teorías siempre habían sido audaces, frecuentemente descartadas como meras fantasías irrealizables. Pero Jonathan nunca la desalentó. Al contrario, la impulsaba a seguir explorando los límites de lo posible. Su inquebrantable confianza había transformado lo impensable en realidad.

Conteniendo su emoción, agregó:

—Pero este es solo el comienzo. Aún queda mucho camino por recorrer.

Solo había resuelto el problema más básico.

—Para ti, es solo cuestión de tiempo —dijo Johnathan.

Con esto como prueba, estaba seguro: ella tendría éxito.

—Bien, eso es suficiente por esta noche. Es hora de descansar.

Capítulo 56 Un avance y una batalla 1

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