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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 48

Sierra observó a Yulia sin emoción.

—¿Cómo esperas que te salve?

La mirada de Yulia se desvió, incapaz de sostener la de Sierra. Solo repetía entre susurros que la matarían a golpes.

Sierra sintió cómo la temperatura de su cuerpo aumentaba mientras el dolor de cabeza se intensificaba. No tenía tiempo ni paciencia para el melodrama de Yulia. Con irritación, espetó:

—Si no vas a decir nada útil, me voy.

Solo había venido para confirmar que Yulia seguía con vida.

Al oír esto, Yulia se apresuró a decir:

—Sierra, dame dinero. Si tengo dinero, él se detendrá.

Sierra no se sorprendió. Esa había sido la estrategia de supervivencia de Yulia durante años: siempre cediendo, siempre apaciguando. Aunque la golpearan hasta la muerte, jamás se defendería.

Sierra sacó su teléfono y marcó.

—Hola, necesito reportar un caso de violencia doméstica.

Yulia, que había estado suplicando desesperadamente, se congeló. En el momento en que escuchó las palabras de Sierra, se abalanzó hacia el teléfono.

—¡No! ¡No puedes llamar a la policía! ¡Me matará, me matará!

—Entonces adelante y muere.

La voz de Sierra era fría, desprovista de cualquier emoción.

Yulia la miró en shock, incapaz de creer que estas palabras hubieran salido de su hija, alguna vez de corazón blando.

—Si llamar a la policía hará que te mate y no darle dinero también hará que te mate, entonces elige uno.

Un destello de resentimiento cruzó los ojos de Yulia.

—Hay una tercera opción: si solo me dieras algo de dinero, él no me golpearía. Él...

Sierra la interrumpió:

—¿Y por qué debería hacerlo?

Encontrándose con la mirada atónita de Yulia, repitió:

—¿Por qué debería darte dinero?

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