Jonathan pensó por un momento y luego marcó un número. Tan pronto como se conectó la llamada, fue directo al grano:
—¿Qué haces cuando estás en una relación?
La persona al otro lado de la línea parecía completamente desconcertada:
—¿Qué? ¿Salir? ¿Estás preguntando sobre salir en pareja? Espera, un momento, ¿en realidad estás en una relación?
Las preguntas se dispararon en rápida sucesión, haciendo que Jonathan frunciera el ceño con impaciencia.
—Solo responde mi pregunta.
La otra persona aún no se había recuperado de la sorpresa. O tal vez simplemente estaba demasiado atónita por lo que acababa de escuchar.
—¡Realmente estás saliendo con alguien!
—Di una palabra más de tonterías y te bloquearé —el tono de Jonathan llevaba una clara advertencia.
Los instintos de supervivencia del hombre al otro lado finalmente se activaron, y rápidamente cambió de rumbo.
—Está bien, está bien. Salir en pareja, ¿eh? Bueno, es bastante simple: tienes citas, compras regalos y, ya sabes, pasan tiempo de calidad juntos, si entiendes lo que quiero decir...
Antes de que pudiera terminar, la llamada se cortó abruptamente. Cuando intentó llamar de nuevo, Jonathan lo había bloqueado.
Pero en lugar de sentirse molesto, el hombre inmediatamente abrió un chat grupal y escribió emocionado:
—¡Jonathan está en una relación!
Ese simple mensaje fue como una bomba atómica lanzada en el chat.
—Si incluso él puede tener una cita, entonces el infierno debe haberse congelado.
—Opino igual.
—Yo también.
El remitente, ahora disfrutando completamente, añadió:
—Es real. Acaba de llamarme preguntando cómo salir en pareja.
—¿Estás seguro de que no ha perdido la cabeza? ¿Realmente te pidió consejos para salir?
—¡Espera, a quién estás llamando pervertido, hombre!
Y así, el chat grupal estalló en caos. Al final de la discusión, todos llegaron a una decisión unánime: tenían que ir a Maviston para ver esto con sus propios ojos.
Mientras tanto, Jonathan permanecía felizmente ignorante de la tormenta emocional que había desatado sin proponérselo. En ese preciso instante, se encontraba sentado en su sala de estar, con una expresión inusualmente concentrada mientras examinaba meticulosamente su tableta. La pantalla resplandecía repleta de consejos sobre relaciones amorosas recopilados por usuarios de internet. Para cualquier observador casual, habría parecido que estaba inmerso en alguna trascendental investigación académica.
A la mañana siguiente, cuando Sierra abrió la puerta principal, se topó con una imagen inesperada: Jonathan, erguido frente a ella, sosteniendo un delicado ramo de flores. Por primera vez desde que comenzaron, finalmente experimentó la sensación de estar verdaderamente en una relación con él. La noche anterior había tenido un carácter onírico, como un sueño del que aún no había logrado despertar completamente.
Jonathan, en cambio, mostraba una compostura absoluta. Extendió el ramo hacia ella con un gesto elegante.

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