Los Xander habían manejado la situación con demasiada limpieza; ella seguía investigando. Sin embargo, toda acción deja una huella, y cuando la verdad saliera a la luz ante el público, los Xander tendrían que averiguar cómo terminar su actuación.
Contemplar ese escenario la llenaba de cierta alegría.
—Sr. Yeager, ¿tiene un momento? Permítame invitarlo a una copa.
Sierra rara vez se sentía tan feliz como hoy; la enfermedad de su abuela tenía esperanza, y acababa de enterarse del percance de Denise. «¿Qué podría hacer que este día sea aún mejor?»
Al ver su buen ánimo, Jonathan naturalmente no querría arruinarlo. No fueron a un bar, sino que compraron algo de licor y regresaron a su casa.
Sierra había querido invitar a Dickson, pero Jonathan la detuvo.
—Dale un poco más de tiempo.
El punto de Jonathan tenía sentido; Sierra no insistió, y ambos se dirigieron a su casa.
—Jonathan, estoy realmente feliz —Sierra chocó su cerveza con la de Jonathan, radiante.
—Nunca he estado tan feliz como hoy. Habría sido perfecto si Shane no hubiera aparecido.
—Yo también —dijo Jonathan, con una mirada significativa.
Siempre había sabido que Sierra era una joya, pero no se había dado cuenta de que era un hallazgo único en la vida. Afortunado de ser quien la descubriera, no podía evitar sentirse emocionado.
Sierra parecía tolerar bien la bebida, pensó Jonathan, hasta que después de una sola cerveza su comportamiento comenzó a cambiar. Sus palabras se volvieron ligeramente torpes, y su mirada hacia Jonathan se tornaba cada vez más borrosa; sus siguientes palabras confirmaron la sospecha de Jonathan.

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