—¡Entonces que se muera!
Sierra cortó el incesante parloteo de Bradley, quien la miró con una expresión de shock:
—¿Cómo puedes ser tan cruel? Ella es tu...
Quería decir que era su hermana pero se detuvo, dándose cuenta de que era inapropiado.
—Soy así de cruel. Deja de molestarme; no me importa si vive o muere. Si te apareces frente a mí otra vez, te garantizo que tu querida hermana no solo estará cerca de la muerte; estará completamente muerta.
La mirada de Sierra era gélida, ya no veía a Bradley como un extraño sino como algo repulsivo.
Bradley se asustó ante este lado de Sierra; por primera vez, sintió una intención asesina en ella. «¿Sierra planea matar a alguien? ¿A mí? Pero soy su hermano, ¡Bradley! ¿Cómo puede ser tan despiadada?»
Sierra, alimentada por la ira, se dirigió a casa. En el camino, contactó a un detective privado con el que había estado en contacto antes, instruyéndole que investigara los asuntos de Denise.
—Investiga todo, cuanto más detallado, mejor; ya he duplicado tus honorarios.
Después de colgar, Sierra pensó que si Denise quería disgustarla, no se quedaría sentada esperando.
No quería rebajarse a su nivel, pero ahora parecía que su moderación estaba siendo confundida con debilidad, qué absurdo. En realidad tenía curiosidad por ver si Denise podría sobrevivir a la caída desde su pedestal.
Después de calmarse en el ascensor, Sierra regresó a casa solo para encontrar su apartamento completamente a oscuras.
Su corazón se tensó mientras encendía las luces al tiempo que llamaba:
—¡Dickson!
Temía que algo le hubiera pasado a Dickson, pero cuando las luces se encendieron, lo encontró simplemente sentado en el sofá, lo que alivió un poco su tensión.
Notando que algo andaba mal con el estado de ánimo de Dickson, se acercó rápidamente a él:
—¿Qué pasa? ¿Por qué están las luces apagadas?
Dickson pareció volver a la realidad, levantando la vista con los ojos ligeramente rojos, quizás por haber llorado.
—Sierra, extraño a mi hermana.
El comentario repentino de Dickson tomó a Sierra por sorpresa, pero respondió:
—Entonces mañana, después de mis clases, te llevaré a visitarla, ¿de acuerdo?
Dickson logró una sonrisa débil:
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Perdida: Nunca Perdona
Problemas para desbloquear capitulos...