—Pero ¿cómo sabías sobre esto? No mucha gente sabe que está conectado conmigo.
El informe académico no había sido publicado oficialmente; solo se había enviado a ciertos departamentos y asociaciones para su revisión. Sierra no respondió directamente a su pregunta, sino que se burló:
—¿Una oportunidad? ¿Llamas oportunidad a robar el trabajo de otra persona?
—¡Sierra!
Evan no pudo contenerse más y gritó:
—He sido paciente contigo, pero no me presiones; ¡no he robado nada a nadie!
Evan tenía su orgullo. Podía tolerar el mal trato de Sierra hacia él, pero no podía soportar que lo acusara de robar los logros de otra persona.
Observando la reacción indignada de Evan, Sierra lo desafió:
—Entonces, ¿puedes jurar que todas estas ideas fueron completamente tuyas?
Conocía a Evan lo suficiente como para saber qué tácticas funcionaban mejor con él. Efectivamente, las cejas de Evan se fruncieron profundamente y, después de un momento, admitió:
—Aunque no se me ocurrieron esas ideas solo a mí, no tienen nada que ver con un robo; éramos colaboradores.
—Dime, ¿quién es este colaborador?
Sierra lo presionó, notando su particular preocupación por el asunto.
—¿Por qué estás tan interesada en esto?
—Porque tu colaborador me robó a mí —articuló Sierra claramente.
—¿Qué?
El rostro de Evan palideció, y sin pensarlo, negó con la cabeza:



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