Yolanda y él tomaron muchas fotos hasta que el carrusel se detuvo. Ramón bajó del caballo y la ayudó a bajar.
"¿Qué quieres hacer ahora?", preguntó.
Yolanda pensó que los juegos del parque eran demasiado fáciles. Sacó el mapa y miró por juegos más emocionantes, como la montaña rusa.
"¿Tienes miedo a las alturas?", preguntó Yolanda al hombre frente a ella.
"Sólo te tengo miedo a ti", dijo Ramón, mirándola. "Tengo miedo de que no me quieras, que me dejes. De lo demás, no tengo miedo."
Yolanda se quedó un poco aturdida por su declaración y siguió caminando.
Ramón se puso a su paso y tomó su mano, "Yolanda, ¿tienes miedo a las alturas?"
Si le daba miedo, podrían cambiar de juego.
Yolanda sonrió, pensando, "Por supuesto que no tengo miedo."
"Por favor, abróchense los cinturones de seguridad", recordó el miembro del personal. "¡Asegúrense de abrocharse el cinturón de seguridad! ¡La seguridad es lo primero!"
Ramón le abrochó el cinturón a Yolanda, pero él mismo no tenía intención de hacerlo.
Yolanda extendió la mano y suavemente se lo abrochó.
"¿Tienes miedo de que me pase algo?"
"No realmente", dijo Yolanda despreocupadamente. "Sólo tengo miedo de que, si te pasa algo, tenga que cuidarte."
Ramón se rio, "Si eso significa que estarías conmigo, estaría dispuesto."
Yolanda lo miró, pensando, ¿por qué se está maldiciendo de esa manera?
"Como chica, cuidarme debe ser un trabajo duro, así que yo cuidaré de ti", dijo Ramón, tomando su mano y sonriendo. "No te preocupes, por ti, me mantendré saludable y seguro."
La montaña rusa comenzó rápidamente, y los gritos llenaron los oídos de Ramón y Yolanda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Inesperada
😩😩😩😭...
Hola ¿Realmente no son gratis estas novelas?...