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La Heredera Inesperada romance Capítulo 307

Yolanda le pasó los medicamentos y dijo: "Es suficiente para tres días, dos veces al día, seis paquetes en total."

Algunos pacientes necesitaban alimentarse a través de una sonda nasogástrica, pero la abuela María tenía reflejo de deglución, por eso podía tomar los alimentos líquidos por la boca.

Ramón no esperaba que ella estuviera lista tan rápido, acarició su cara con cariño y dijo: "¿No descansaste bien cuando volviste?"

"Está bien, dormí mucho en el avión." Yolanda respondió con indiferencia: "Debo irme, tengo cosas que hacer."

"¿Qué más tienes que hacer?" Ramón no quería soltarla: "Yo te puedo ayudar."

Yolanda quería decir que no podía ayudarlo y tenía miedo de que él la siguiera en secreto, así que sólo podía decir: "No es la gran cosa, es solo trabajo."

"¿Vuelves y ya te metes con el trabajo?" Ramón se preocupó aún más, acarició su cara de nuevo y dijo: "Entonces te llevaré allí."

"No lo necesito, iré en mi auto." Yolanda miró el reloj, y le recordó en voz baja: "Recuerda darle los medicamentos a la abuela."

"De acuerdo." Ramón la acompañó hasta el auto y le recordó preocupado: "Ten cuidado en el camino de regreso, si algo ocurre, llámame, no te encargues tú sola de esto."

"Lo tendré en cuenta."

Ramón la observó mientras se alejaba, no podía creer lo capaz que era, sabiendo hacer de todo.

Las chicas de su edad solían estar estudiando, y ella ya sabía manejar a la perfección e incluso tenía su propio negocio.

Miguel Velarde miraba en la dirección en que Yolanda se había ido y no pudo evitar preguntar: "Señor, ¿quién recetó los medicamentos que la Srta. Yolanda preparó para la abuela María? ¿Deberíamos buscar a alguien para revisarlos?"

No es que él no confiara en la Srta. Yolanda, sino que la condición de la abuela María había sido un enigma para los médicos durante años.

Incluso Jaime Lagos se había quedado sin recursos.

En aquel momento la anciana estaba en peligro, su condición era grave, no podían saber si estos medicamentos tendrían efectos secundarios, por eso debían tener mucho cuidado.

Miguel Velarde temía que la Srta. Yolanda, siendo tan joven, fuera engañada y consiguiera medicamentos falsos sin darse cuenta...

"No hay mejor medicina que la que ella prepara."

Sorprendido por el gran elogio de Ramón, Miguel Velarde se quedó perplejo y dijo: "¿La Srta. Yolanda receta su propia medicina?"

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