—¿Tan pronto? —Sue miró a don Mar con sorpresa.
—¿Tú crees que esto es rápido? —don Mar soltó una carcajada—. Cuando yo conocí a tu abuela, ni siquiera habíamos cumplido un mes de novios cuando nos casamos.
Aunque en ese matrimonio no hubo amor al principio, con el tiempo aprendieron a quererse y se respetaron mucho, como buenos compañeros de vida.
Luego, don Mar continuó:
—Ustedes ya llevan más de un año juntos, ¿no?
—Sí —asintió Sue.
—Yo veo que el ocho del mes que viene es una buena fecha —dijo don Mar, con una sonrisa en los labios—. Así que mañana dile a Adam que venga a conversar.
¿El ocho del mes que viene…?
—Abuelo, ¿no crees que es demasiado pronto? —preguntó Sue, inquieta.
—Para nada, para nada —dijo don Mar, moviendo la mano en el aire—. Mejor no dejar que se enfríen las cosas.
...
Mientras tanto, Trinity salió de la mansión con el corazón apretado de enojo y tristeza. No dejaba de pensar en Sue, a quien había visto crecer como a una nieta más. La situación de Sue la tenía preocupada y también le hervía la sangre.
—Tía Trinity —la sorprendió una voz femenina y dulce.
Trinity alzó la vista y sonrió—. ¡Jasmina, qué gusto verte!
Jasmina se acercó y la tomó del brazo, cariñosa:
—¿Viene de ver a mi abuelo?
—Sí —asintió Trinity.
Jasmina entrecerró los ojos, adivinando—: Seguro que fue por lo de Sue, ¿verdad?
Trinity no respondió, pero su silencio lo decía todo.
Jasmina era perspicaz. Al ver a Trinity así, supo que la tía venía de salir mal parada con don Mar. Suspiró.
—La verdad, yo tampoco creo que Adam sea el indicado para Sue. Se lo he dicho muchas veces, pero ella... no sé, está muy empeñada en él, no me hace caso aunque le diga misa.
Jasmina hizo una pausa y luego continuó:
—Tía abuela, a veces uno no ve claro cuando está en el problema. Los que estamos afuera lo vemos todo más fácil, pero los que están metidos no pueden ver la realidad. Por mucho que le digamos, Sue sólo va a pensar que hablamos mal. Hay palabras que mejor guardarlas; ya aprenderá por sí misma y se dará cuenta de que usted solo quería lo mejor para ella.
Las palabras de Jasmina le llegaron directo al corazón a Trinity. Era exactamente así como se sentía. Había intentado aconsejar a Sue, pero la chica no sólo no le agradecía, sino que hasta la veía como la villana.
—Tú sí eres sensata, Jasmina —dijo Trinity, dándole unas palmaditas cariñosas en la mano—. A ver cuándo vienes a la casa a visitarme.
—Claro —sonrió Jasmina, abrazándola del brazo—. Pero mejor venga usted hoy a la mía, ¿sí?
La familia de Trinity era conocida, y ella era la matriarca de los Cervantes. Jasmina pensó que quizá algún día, Trinity podría ayudarle con algo relacionado a Brice. De hecho, llevaba tiempo queriendo acercarse a Trinity, pero nunca se había dado la oportunidad.
—Bueno, está bien —aceptó Trinity.
Jasmina la llevó del brazo, contenta.
—¡A mis papás les va a dar mucho gusto verla!
—¿No sería mejor que ellos vinieran? —dijo Adam, dudoso.
Después de todo, él era quien quería casarse con Sue; lo tradicional sería que sus padres fueran a la casa de los Mar para pedir la mano, no al revés. Se sentía mal por la falta de formalidad.
Don Mar sonrió, quitándole importancia.
—Mientras haya buena intención, lo demás es puro trámite. Vámonos ya. Ve a buscar a Sue.
—¿Ahora mismo? —Adam abrió los ojos.
—Sí, ahora —afirmó don Mar.
—De acuerdo —Adam salió en busca de Sue.
Sue escuchó todo sin sorprenderse demasiado; don Mar ya le había adelantado algo.
—Adam —lo llamó ella.
—Dime —contestó él.
Sue lo miró con seriedad y le dijo:
—Ya sabes lo que quiere mi abuelo, ¿verdad?
—Sí, lo sé.
—Bueno, si crees que esto va demasiado rápido, puedo hablar con él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...