Mino se sintió un poco conmovido. "Gracias, señorita Yllescas."
"Ándale, ve."
Mino agregó: "Entrego este archivo al doctor Sanz y ya me voy para casa."
"Está bien."
Mino fue a entregarle el archivo al doctor Sanz y, de paso, le mencionó que se iba a casa.
El doctor Sanz le sonrió y dijo: "Entonces apúrate y vete, que la señorita Yllescas rara vez te da días libres."
"Sí." Mino asintió. "Doctor Sanz, si necesita algo, puede contactarme directamente o avisarle a Bravo."
Sergio Bravo era el asistente de Mino.
"De acuerdo." Al escuchar el nombre de Bravo, el doctor Sanz pareció recordar algo y añadió: "Oye, Bravo últimamente anda medio raro, ¿tú te has dado cuenta?"
"¿Raro en qué sentido?" preguntó Mino.
El doctor Sanz lo pensó un momento. "No sé, simplemente se comporta distinto, pero no sabría decirte exactamente qué es. Me da mala espina."
Luego, el doctor Sanz insistió: "¿De verdad no has notado nada, jefe Mino?"
Mino negó con la cabeza. "No, la verdad no."
El doctor Sanz se rascó la cabeza, un poco frustrado. "Tal vez sea idea mía. Pero igual ponle ojo. Siento que Bravo ya no es el mismo de antes, y en momentos clave como éste, no nos podemos dar el lujo de cometer errores."
Aunque Bravo no tenía un cargo alto en la base de Marte, a veces basta una manzana podrida para echar a perder todo el costal.
Había que estar atentos, por si acaso.
Mino sonrió y dijo: "Descuide, doctor Sanz. Bravo lleva años trabajando conmigo, sé perfectamente cómo es."
Si Mino hablaba así, ya no tenía mucho sentido seguir insistiendo, así que el doctor Sanz sólo pudo reír y decir: "Bueno, capaz y sí estoy paranoico."
Al fin y al cabo, Mino era el jefe directo de Bravo. Si ni siquiera él notaba nada raro, ¿qué podía notar el doctor Sanz?
Mino miró al doctor Sanz y le dijo: "Últimamente todos hemos estado con los nervios de punta. Doctor, cuando tenga chance, descanse un poco."
"Sí." Sanz asintió.
Mino continuó: "Entonces, me voy. Hoy es el cumpleaños de mi mamá y quiero prepararle algo de comer."
"Perfecto, no tardes, vete ya." Respondió el doctor Sanz.
Mino se despidió y salió del laboratorio.
El doctor Sanz lo observó mientras se alejaba y murmuró para sí: "Definitivamente necesito descansar… Ya estoy viendo fantasmas." Luego, se fue también.
Ninguno de los dos notó que, apenas se fueron, Bravo salió de la sombra con una sonrisa de satisfacción.
"Par de tontos." Pensó Bravo, con una mueca burlona.
Sobre todo Mino.
No por nada Gabriela lo había puesto en ese puesto. Sanz le había dejado las cosas en bandeja de plata, y aún así Mino no le dio importancia.
Bravo, que antes le tenía cierto respeto al doctor Sanz, ahora veía que no hacía falta.
Después de todo, Gabriela ya había firmado el documento.
Desde la cocina venían ruidos de cacharros y ollas.
¿Se habrán metido a robar?
Esa fue la primera reacción de los padres de Mino. Después de todo, Mino llevaba cuatro o cinco meses sin aparecer por ahí, y ya hasta se les olvidaba que tenían hijo.
Se miraron entre sí y, en perfecta sincronía, tomaron un tacón del mueble de zapatos, y avanzaron hacia la cocina con cautela.
Mientras más cerca estaban, más claro se oían los ruidos.
¡Seguro era un ladrón!
El señor Iglesias le apretó la mano a su esposa y le susurró: "Voy yo. Quédate aquí por si acaso. Si algo me pasa, corre afuera y llama a la policía."
La señora Iglesias, nerviosa, tragó saliva. "O-ok… ten cuidado."
"Tranquila, sé lo que hago." Le apretó suavemente la mano.
Entonces, él se acercó sigilosamente a la cocina.
Al entrar, vio una figura alta moviéndose entre las ollas.
El señor Iglesias se quedó pasmado. Esa silueta le resultaba muy familiar…
Justo cuando estaba a punto de lanzarle el tacón a la cabeza, la persona frente a la estufa se volteó de golpe y, al verlo, Mino también se sorprendió. "¿Papá? ¿Cuándo llegaron? No oí que entraran."
El señor Iglesias lo miró, incrédulo. "¡Mino!"
En ese momento, la señora Iglesias también entró corriendo, feliz. "¡Mino, volviste!"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...