En los ojos de Ramelia, Gabriela era como un mal presagio.
Si Gabriela realmente lograra acercarse al joven heredero, entonces sí valdría la pena reconocerla públicamente. Pero ahora, Gabriela no tenía nada, ¿para qué traerla de vuelta?
Owen ya estaba estancado en la vida, y si Gabriela llegaba a ser una carga para Estela, entonces el futuro de Estela también se arruinaría.
Su hija debía brillar en el lugar más destacado, no ser arrastrada por nadie.
"Madre, mi hermana mayor ya nos perdió una vez, ¿de verdad quieres que nos pierda por segunda vez?" preguntó Estela.
Ramelia le dio una palmada en la mano a Estela. "Ese es su destino, no puede culpar a nadie más. Si quieres culpar a alguien, culpa a su mala suerte." Si Gabriela hubiera sido bendecida al nacer como Estela, no la habrían dejado de lado.
Pero Gabriela no lo era.
Gabriela había nacido como una carga, un mal augurio, trayendo desgracias interminables al país Estelar desde su nacimiento.
Si no hubiera sido por el nacimiento oportuno de Estela, ¿dónde estaría ahora el país Estelar?
"Estela, sé que eres una buena, siempre compasiva con tus hermanos," dijo Ramelia con seriedad, "pero hay personas que realmente no merecen nuestra compasión."
Estela suspiró.
Ramelia continuó: "Ya que ha desaparecido, dejemos que se desvanezca de este mundo para siempre. En el futuro, olvídate de que existe. Es por el bien del país Estelar. No querrás que por su culpa, todo el país Estelar caiga en desgracia, ¿verdad?"
Eva continuó: "Ese tipo de comportamiento es despreciable, espero que recapacites a tiempo."
Cima había pensado que Eva era la más fácil de convencer, pero resultó ser más dura de lo esperado.
Recordando las palabras de su madre, Cima rompió en llanto, "Señora, sé que no le agrado y que me desprecia, pero ¿qué culpa tengo yo? Desde que nací, me dijeron que era la prometida del joven heredero. Mi destino fue decidido al nacer. Si no me acepta, ¿cómo se supone que viva? Se lo suplico, señora, usted también es mujer, tenga compasión..."
La culpa era de Gabriela.
Si no fuera por la intervención de Gabriela, no estaría llorando por compasión ante Eva.
Eva frunció ligeramente el ceño, "¿No te parece que tu comportamiento es vergonzoso? Lo que se fuerza no es dulce. La familia Palosanto es de mucho orgullo, ¿por qué tú como mujer no puedes tener dignidad? Sebastián ya tiene novia y están muy enamorados. En realidad, lo que amas es el poder. Si Sebastián no fuera el joven heredero, ¿seguirías actuando así? Eres una persona, un ser independiente, ¿por qué no puedes vivir por ti misma, sin depender de un hombre?"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...