Sin embargo, cuando Eva volvió a ver a Rocío, casi no pudo creer lo que tenía frente a sus ojos.
—Rocío, tú... ¿qué te pasó? ¿Por qué estás así?
La mujer frente a ella llevaba un vestido elegante y recatado, su largo cabello caía como una cascada sobre sus hombros, y toda ella desbordaba un aire delicado que no tenía nada que ver con la imagen habitual que Eva recordaba.
Rocío se acomodó con calma un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Hache dice que mi figura, mi silueta al menos, no se parece en nada a lo que él recuerda. Según él, la chica en su memoria tenía un porte mucho más femenino.
Al llegar a ese punto, Rocío hizo una pausa, como si estuviera repasando mentalmente los detalles.
—Estuve investigando y, en efecto, Araceli siempre ha sido así. No me sorprende que Hache se haya confundido. Y luego está Sabrina...
Al mencionar a Sabrina, una chispa gélida destelló en los ojos de Rocío.
—Ella también ha tenido ese estilo alguna vez.
Eva no pudo evitar sentir que algo no cuadraba.
—Rocío, ¿entonces ahora Hache está convencido de que eres tú?
Rocío asintió con suavidad.
—Sí, pero quiero que esté aún más seguro.
Eva observó de arriba abajo a su amiga, sin poder ocultar la inquietud en su voz.
—Pero... ¿vale la pena cambiar todo por él?
Rocío soltó una carcajada ligera, con ese aire altivo que siempre la había distinguido.
—¿Y tú crees que yo me transformaría en otra persona solo por un hombre? Nada de eso. Esto es solo una estrategia para conquistarlo, para que no piense en nadie más que en mí.
La mirada de Eva se posó en las manos de Rocío y frunció el ceño.
—¿Sigues practicando el violín?
Las heridas en las manos de Rocío seguían ahí, sin sanar del todo. Incluso se veían callos, marcas inconfundibles de largas horas de práctica.
Rocío se detuvo un momento, mostrando un dejo de incomodidad.
—Hache dice que en mi interpretación del violín no transmite nada, que le falta emoción. Dejé de tocarlo hace años, y La Promesa es una pieza muy complicada. Si me enfoco en la técnica, inevitablemente descuido el sentimiento... Solo me queda practicar más.
Eva la miró, dudando si decir lo que pensaba. Finalmente, Rocío lo notó y la animó.
—Dilo, lo que sea. Somos amigas, no tienes que guardarte nada.
Eva suspiró.
—Jamás te había visto esforzarte así por un hombre.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...