—¿Señor Fletcher? Cada que abre la boca es para llamar a alguien inútil. ¿Será que tiene tanta experiencia siendo uno que viene a darnos cátedra?
A Sabrina no le importaban los insultos ni los ataques dirigidos hacia ella. Eso ya lo había aprendido a dejar pasar. Pero meterse con las personas que estaban a su lado… eso sí que no lo toleraba.
Al escuchar las palabras de Sabrina, todos los presentes la miraron como si estuvieran frente a una loca. ¿De verdad se atrevía a hablarle así a Malcolm? Malcolm no solo era el discípulo de Elwood, sino que tenía un peso enorme dentro del gremio. Nadie en su sano juicio se le enfrentaría así.
El rostro de Malcolm se ensombreció de inmediato, pero a pesar del enojo, soltó una carcajada llena de veneno.
—Sabrina, ¿no te da curiosidad saber por qué Marcelo apostó conmigo? Eso fue porque…
Marcelo, sin poder contenerse, interrumpió bruscamente.
—¡Ya basta!
Malcolm lo miró con desdén.
—Ya lo dije, si quieres que cierre la boca, tendrás que rogármelo de rodillas. Si no eres capaz, entonces mejor cállate. El hecho de que te haya derrotado tan fácil solo demuestra que Celeste fracasó.
Marcelo apretó sus puños con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos y sus ojos, encendidos de rabia, parecían dos brasas. Ya no pudo contenerse más y se puso de pie de golpe.
—¡Malcolm, tú...!
Sabrina, que ya se imaginaba por dónde iba la cosa, lo detuvo sujetándole el brazo. Sus ojos, tan helados como una madrugada en la montaña, se fijaron en Malcolm.
—¿Así que te atreviste a insultar a mi mamá? ¿Eso es lo que pasa?
Malcolm respondió con indiferencia, como si hablara de cualquier cosa sin importancia.
—¿Insultar? Yo solo digo la verdad. Ni siquiera pudo superarme cuando yo tenía diez años, y aun así en Colombia la tenían como una leyenda. Eso solo muestra lo mediocres que son los violinistas de aquí. Celeste siempre fue una perdedora, una loser de verdad. Por suerte tuvo la decencia de morirse pronto. Si no, solo seguiría desperdiciando el aire que respira...
No llegó a terminar la frase. Una bebida voló por el aire y fue a estrellarse directo en su cara, empapándolo.
El salón quedó en silencio. Malcolm, con la bebida chorreando, no pudo decir ni una palabra más.
Sabrina lo miraba con una frialdad demoledora.
—Vas a pedirle disculpas a mi mamá y a mi compañero ahora mismo.
—¿Estás bien, Malcolm? —preguntó Araceli corriendo a entregarle una servilleta.
Malcolm se limpió la bebida pegajosa del rostro, esbozando una sonrisa torcida.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...