Sabrina fue por primera vez a la casa de Hache.
Aunque la vivienda la había conseguido gracias a la ayuda de Daniela, y ambas vivían bastante cerca, Sabrina nunca había subido antes.
El departamento de Hache tenía un estilo minimalista, donde solo predominaban el negro, el blanco y el gris. El ambiente se sentía pesado, hasta solemne.
Era extraño, considerando lo abierto y alegre que solía ser él. Ese lugar no coincidía en nada con su personalidad.
Sabrina fue al baño y sacó los productos de aseo que Hache usaba siempre.
Luego se dirigió al armario y preparó algo de ropa.
Se dio cuenta de que en ese apartamento, las cosas personales de Hache eran mínimas. Si se iba, ni siquiera llenaría una maleta.
Estaba claro que no pensaba quedarse mucho tiempo.
En cuanto recuperara la memoria, seguro se marcharía. No planear una estadía larga era lo más lógico.
Cuando terminó de alistar todo lo necesario, Sabrina se retiró.
No revisó las pertenencias privadas de Hache, y tampoco notó el arete que descansaba sobre la mesa de noche, junto a la cama.
...
Sabrina regresó a su casa y reunió algunos artículos básicos.
Como Hache se había lastimado por su culpa, ella se quedaría algunos días en el hospital para cuidarlo.
Antes de salir, notó la crema medicinal que estaba junto a las bebidas.
Esa pomada se la había dado Thiago.
La usaba a diario y, de verdad, la herida había sanado bastante rápido. Ya hasta se le había caído la costra.
Pero...
Se miró la cicatriz delgada que le cruzaba el brazo.
Como apenas estaba curada, la marca aún era visible.
Pensando en eso, Sabrina decidió llevarse también la pomada.
Funcionaba muy bien.
Incluso la herida de su mano podía tratarla con esa crema.
Después de empacar lo necesario, Sabrina no fue directo al hospital. Primero pasó por el centro comercial y compró dos celulares nuevos, además de reponer sus tarjetas SIM.
Apenas encendió el teléfono, empezó a recibir una avalancha de mensajes y notificaciones.
Ni siquiera alcanzó a revisarlos cuando el celular comenzó a sonar.
En la pantalla apareció el número de Jorge Olivares.
Sabrina contestó.
—Sabrina, me enteré de que tuviste un accidente. ¿Estás bien?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...