—Los medicamentos que tomo afectan mi sistema nervioso, por eso me cuesta dar lo mejor de mí.
Araceli miró hacia abajo, su voz cargada de sinceridad.
—La verdad, hace ya mucho tiempo que no logro tocar una pieza que me deje satisfecha.
Al escuchar que Araceli estaba enferma, el presentador la miró con pena y compasión.
—¿Se puede saber... qué enfermedad tienes? Perdón por la pregunta.
Araceli sonrió, soltando una expresión tranquila.
—Prefiero no decirlo, todos vinieron a disfrutar del espectáculo, no quiero ponerlos tristes.
Hizo una pausa y continuó:
—Pero mi enfermedad está bajo control, no hay problema en que participe en el concurso.
El presentador, inquieto, dirigió la mirada a la mano de Araceli. De pronto, notó algo que lo sobresaltó: en la muñeca de Araceli había vendajes muy visibles.
—¡Señorita, ¿se lastimó la mano?! —exclamó sin poder contenerse.
Con ese grito, la cámara enfocó de inmediato la mano de Araceli. Llevaba puesta una camisa de manga larga que ocultaba su muñeca, y era solo por la cercanía del presentador que se notaba el vendaje.
Con el acercamiento de la cámara, la venda blanca en la muñeca de Araceli quedó perfectamente expuesta en la pantalla.
Araceli, por reflejo, tiró un poco de su manga hacia abajo, pero lejos de buscar lástima, mantuvo una sonrisa serena y elegante.
—Es solo una herida pequeña, no afecta mucho mi participación.
Que no afectaba mucho... Eso quería decir que algún efecto sí tenía.
El presentador de inmediato mostró preocupación:
—Señorita, ¿cómo se hizo esa herida en la mano?
—Fue por un descuido mío, nada grave —respondió Araceli con simpleza.
El ambiente en el lugar cambió de golpe. Entre el público surgieron murmullos y exclamaciones.
—Profe, ¿qué enfermedad tiene? ¿Es algo grave? —preguntó Jonathan, inquieto.
Elwood soltó un suspiro profundo, la mirada cargada de nostalgia.
—Sí, por lo que sé, es una enfermedad muy seria. De hecho, la acepté como alumna porque, pese a su condición, sigue demostrando un talento impresionante.
Elwood hizo una pausa, y añadió con voz suave:
—Incluso sabiendo que tal vez no le queda mucho tiempo, nunca ha dejado de amar la música. Hace mucho no veía a alguien entregarse con tanta pasión.
Tatsuya, conmovido, se quedó mirando a Araceli.
—Nunca imaginé que hubiera algo así detrás... Ella nunca dijo nada.
En ese momento, Sandro rompió el silencio:
—Profe, con la situación de nuestra compañera, ¿cómo van a calificar los jueces?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...