Los participantes de cada país también estaban atentos a los ganadores de las demás delegaciones.
André no mostró la menor sorpresa.
—Eva —Thiago miraba a Eva con los ojos llenos de admiración, como si estuviera viendo a su heroína—. ¡Yo también quiero aprender a escalar y hacer parapente!
Eva se agachó hasta quedar a la altura de Thiago, mirándolo directo a los ojos.
—Eso no puede ser, Thiago. Todavía eres pequeño y esos deportes son muy peligrosos para ti —reflexionó un momento y agregó—: Pero dentro de unos días, cuando salgas de vacaciones, ¿te gustaría que la señorita te lleve a patinar sobre hielo?
Thiago abrió los ojos como platos.
—¿Tú también sabes patinar, Eva?
Rocío, que estaba al lado, soltó una risa divertida.
—Eva sabe hacer de todo, Thiago. No solo patina, también esquía, tira con arco y hasta monta a caballo...
Thiago no ocultó su entusiasmo.
—¡Yo también quiero aprender a montar a caballo!
Eva le sonrió con dulzura.
—Entonces tienes que portarte bien y cuidar tu salud. Cuando ya estés completamente recuperado, de verdad, la señorita te va a llevar a montar a caballo.
Thiago asintió con fuerza.
—Voy a esforzarme mucho para mejorar.
—Esta noche le voy a pedir a alguien que te prepare una comida especial con medicina —le prometió Eva.
Thiago se quedó un momento en silencio y de repente bajó la cabeza.
—Quisiera comer lo que prepara mi mamá, pero... ella siempre está tan ocupada.
Eva quiso decir algo, pero al final solo suspiró, resignada.
Lo abrazó suavemente, en señal de consuelo.
Luego se enderezó y miró hacia Jorge y Hache.
—Señor Carvalho, ¿quiénes son ellos?
André contestó:
—Jorge, mi gran amigo.
Jorge le dedicó una sonrisa educada.
—Señorita Ramos, un gusto conocerla.
Eva asintió.
Ella también era una mujer sumamente atractiva, imposible de pasar por alto.
Hache sostuvo una sonrisa cortés.
—Encantado de conocerte, señorita Hoyos.
Ante Rocío, el gesto de Hache no cambió en lo más mínimo. Tampoco André ni Jorge parecían impresionados por la belleza de Rocío; la trataron igual que a todos.
Rocío, al notar la naturalidad de Hache, sonrió aún más. Sin embargo, no hizo nada fuera de lo común. La verdad, sentía una curiosidad poco usual por Hache, pero no era suficiente para perder la compostura. Solo quería conocerlo un poco más.
Jorge miró el reloj y comentó:
—La competencia está por empezar. Será mejor que vayamos ya.
Todos estuvieron de acuerdo y se encaminaron hacia el lugar del evento.
...
Para Sabrina, la ronda preliminar no representaba ningún reto.
El formato abierto de la competencia, lejos de incomodarla, era más bien una ventaja. Así no tenía que preocuparse por trampas o manipulaciones tras bambalinas.
Al bajar del escenario, Sabrina se detuvo en seco.
No solo vio a André y los de siempre, sino también a Eva y Rocío entre el público.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...