André le echó una mirada y, aun así, contestó.
—Así es.
Sabrina preguntó con cierto tono intrigante:
—¿Seguro que no te confundiste de persona? Si te equivocaste, todos esos años de sentimientos habrían sido en vano.
André captó de inmediato la indirecta de Sabrina. Sin embargo, no se molestó y respondió:
—No, no me equivoqué. Nos vimos en ese momento y hasta platicamos un rato.
Al ver que no había logrado sembrar discordia, Sabrina tampoco se notó decepcionada.
—Bueno, tienes razón. Aunque Araceli no fuera la persona que estabas buscando, si pudiste estar con ella y no olvidarla durante tanto tiempo, es porque algo en ella te atrae.
André solo guardó silencio.
No le apetecía seguir platicando de ese tema con Sabrina, así que cambió la conversación.
—¿Qué tal manejas el carro?
Sabrina contestó:
—Nada especial, la verdad apenas soy una novata.
André la miró con curiosidad.
—¿Novata?
Sabrina murmuró:
—Solo llevo como un año aprendiendo, ¿no cuenta eso como ser novata?
André preguntó:
—¿Has participado en alguna carrera?
—Todavía no he tenido oportunidad.
—Ya veo…
Y hasta ahí llegó la plática. Los dos se quedaron callados.
Sabrina siguió manejando rumbo a la casa de los Ramos.
No iba deprisa. Estaban en plena ciudad, así que debía respetar las señales de tránsito.
Además, tenía la sensación de que sus habilidades para manejar habían empeorado; si no, ¿cómo habría chocado con Hache?
Perdida en sus pensamientos, de pronto notó que, no muy lejos, un carro empezó a moverse de un lado a otro de forma brusca.
A esa hora ya era tarde, así que no había tantos carros en la calle. Se veía perfecto lo que pasaba adelante.
Sabrina notó que las luces de freno del carro parpadeaban, pero el vehículo no reducía la velocidad.
Un mal presentimiento la invadió.
—¿Será posible que los frenos de ese carro no estén funcionando?
Miró la placa y le pareció conocida.
André también notó algo raro.
—Parece que los frenos tienen algún problema.
Le echó un vistazo a la placa y de inmediato supo de quién era.
—Es el carro de Fidel.
Al escuchar el nombre de Fidel, a Sabrina le cambió el ánimo.
—¿Cómo lo sabes?
—Lo vi cuando llegamos a la subasta.
Empezó a pensar qué era lo mejor: ¿rebasar el carro de Fidel o mejor bajar la velocidad y mantener la distancia?
No tardó nada en decidirse.
Pisó el acelerador a fondo.
...
Mientras tanto, Fidel por fin notó que había un problema con su carro.
Su expresión cambió de golpe.
—Esto está mal, el carro está fallando.
La sorpresa se reflejó en los demás pasajeros.
Nicolás preguntó:
—Tío, ¿qué pasa?
—Parece que los frenos no responden.
Todos palidecieron.
—¿Cómo? ¿Por qué los frenos no funcionan?
—¿Habrá sido un accidente, o alguien hizo algo?
En ese momento, un carro pasó junto a ellos a toda velocidad.
Nicolás alcanzó a ver la cara de quien iba al volante.
Un pensamiento increíble cruzó su mente y abrió los ojos de par en par.
—¿No será… Sabrina?!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...