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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 604

Fidel tenía los hombros anchos y las piernas largas, su figura erguida como un pino joven. Cada uno de sus movimientos transmitía una presencia imponente, como una espada aún envainada: peligroso y con un aire de nobleza reservado.

Sabrina apenas alzó las cejas.

Fidel.

Era el candidato para una cita a ciegas que le había presentado Hernán, y también el futuro líder de la familia Castaño.

A simple vista, sí que parecía imponente y con una autoridad natural; su presencia llenaba el lugar.

Sabrina le hizo una leve inclinación de cabeza, cortés pero sin intención de iniciar conversación.

Fidel probablemente nunca había visto una foto de ella; si hablaba sin más, sería demasiado atrevido.

Justo cuando Sabrina estaba por irse, el hombre la detuvo de repente.

—Sabrina.

Sabrina se detuvo, levantó la mirada hacia él.

—¿Me conoces?

Nicolás la observaba desde una posición de ventaja, con los labios apenas separados.

—Sabrina, la exesposa de André, madre de Thiago Carvalho, hija de Martín Ramos.

El brillo en los ojos de Sabrina se fue apagando al encontrarse con la mirada de ese hombre.

Sin saber por qué, una memoria lejana, que creía olvidada, apareció en su mente.

Aquel año, cuando Nicolás se le acercó a propósito, él había mencionado brevemente a su familia.

Dijo que la persona que más admiraba era su tío menor.

Según Fidel, su tío era prácticamente invencible, capaz de cualquier cosa.

El sueño de Nicolás era convertirse en piloto de carreras.

Y quien le había enseñado a manejar era precisamente su tío.

En esa época, Nicolás mencionó de pasada que sentía que su tío y Eva hacían mejor pareja.

Cuando Sabrina le preguntó por qué, Nicolás cambió de tema y la invitó a correr en el circuito.

A Sabrina nunca le llamó la atención el mundo de las carreras, ni sabía manejar carros de ese tipo.

Pero Nicolás insistió tanto, animándola a probar cosas nuevas y asegurándole que él mismo la enseñaría, que al final no pudo negarse.

Y con cada derrota, las risas eran más estruendosas.

En esos momentos, todos parecían olvidar que competían contra alguien que acababa de aprender.

Pero después de medio año, la situación cambió: las risas se fueron apagando.

Al final, ninguno se atrevió a burlarse de ella nunca más.

Cuando Nicolás supo que ella seguía entrenando, la invitó a participar en una carrera amateur, incluso la inscribió él mismo.

Le dijo que Eva también estaría en esa competencia.

En ese entonces, Nicolás y Eva habían "cortado lazos", prometiendo que esta vez la vencerían.

Sabrina aceptó la invitación.

No le interesaba rivalizar con Eva.

Pero entendía que cuando los amigos comparten una pasión, siempre hay más de qué platicar.

Sin embargo...

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