André terminó de leer todo el contenido del documento de transferencia en un abrir y cerrar de ojos.
—señor Ramos —dijo André, su voz baja y tan cortante que hasta el aire se sentía tenso—, lamento decirle que no pienso entregar la custodia de Thiago.
Su rechazo fue rotundo, sin la menor sombra de duda.
No solo Martín y Federico se quedaron sorprendidos; hasta Eva lo miró como si acabara de escuchar lo imposible.
La familia Ramos ofrecía el cinco por ciento de sus acciones. Eso era una cantidad que marearía a cualquiera.
André fue claro:
—Thiago es mi hijo. No importa qué condiciones pongan sobre la mesa, jamás cederé su custodia a nadie.
Martín intentó suavizar la postura.
—André, no es que dejarías de ser el papá de Thiago si dejara la custodia en nuestras manos. Pase lo que pase, tú y Sabrina siempre serán sus padres.
Pero lo que de verdad desconcertó a Martín fue que André ni siquiera quiso negociar condiciones. Su negativa fue total.
Eso sí que no se lo esperaba.
Había tantos que soñaban con vincularse a la familia Ramos, y la familia Ramos rara vez se dignaba a mirar a nadie. Ahora que ellos mismos querían aceptar a Thiago, ¿y André se atrevía a rechazarles?
¿Acaso no se daba cuenta de que, si Thiago quedaba bajo el amparo de los Ramos, accedería a oportunidades y conexiones que la familia Carvalho jamás podría igualar? Con el impulso adecuado, los Carvalho podrían dar un salto social en un abrir y cerrar de ojos.
Convertirse en una de las familias más influyentes ya solo sería cuestión de tiempo.
Martín, viendo que André no cedía, giró la mirada hacia Sabrina.
—Sabrina, tú eres la mamá de Thiago. Quiero saber qué piensas tú.
Sabrina cerró el archivo, pero no respondió de inmediato. En vez de eso, volteó a ver a Thiago.
—Thiago, ¿tú qué opinas?
Ella entendía perfectamente la enorme diferencia que había entre una familia de alto nivel y una familia acomodada. Aunque su madre la había educado bien, en cuestión de visión y relaciones, simplemente no podía compararse con Eva.
Sabrina le preguntó a Thiago:
—Thiago, ¿quieres quedarte aquí un rato con el señor Ramos o prefieres irte con nosotros?
Thiago, aún incómodo con Martín y sin querer quedarse solo, respondió enseguida:
—Prefiero irme con mi papá y mi mamá.
Sabrina se levantó y miró a Martín.
—señor Ramos, ¿podría hablar con usted a solas un momento? Hay algo que quiero platicar personalmente.
Martín no pudo evitar una expresión de resignación ante la forma en que lo llamaba, pero no se molestó.
—Claro.
Ambos salieron rumbo al estudio de Martín, dejando a los demás en la sala.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...