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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 549

La mirada penetrante y crítica de André se posó sobre Hache.

—Sabrina, ¿has estado rechazando mis llamadas por él?

Sabrina respondió con indiferencia:

—Cada vez que hay un problema, siempre buscas culpar a alguien más. ¿Es ese el comportamiento del director ejecutivo del Grupo Carvalho?

André replicó con tono cortante:

—Entonces, ¿dejar a tu propio hijo secuestrado mientras tienes citas con un tipo es lo correcto?

Hache sonrió al escuchar esto:

—Aunque no tengo derecho a meterme en asuntos ajenos, no soporto ver injusticias.

Así que voy a aclarar algo sobre la señorita Ibáñez.

No soy su cita. Ayer ella chocó accidentalmente conmigo y me llevó al médico.

Sin preguntar ni averiguar, la acusas y cuestionas...

Hache hizo una pausa y preguntó:

—Señor, ¿es usted su esposo?

Lo que pretendía ser una explicación bienintencionada, a los oídos de André sonó irritante.

Sabrina habló con frialdad:

—Exesposo.

Hache mostró una expresión de comprensión:

—Ah, exesposo... Si es así, te estás metiendo demasiado. Si ya se divorciaron, con quién salga ella no es asunto tuyo, ¿verdad?

Los ojos de André se oscurecieron:

—Sabrina, Thiago está en peligro y su paradero es incierto. ¿Realmente quieres seguir discutiendo esto conmigo?

Sabrina guardó silencio.

Abrió la puerta trasera del carro, dispuesta a subir, pero Hache se adelantó y se sentó primero.

Sabrina se quedó un momento sorprendida.

Hache le sonrió con calidez:

—Gracias.

Los labios de Sabrina se movieron ligeramente, pero al final no dijo nada.

André apretó los labios, su rostro lleno de desagrado.

Sin embargo, preocupado por el secuestro de Thiago, no tenía tiempo que perder.

—Todavía no.

—¿Tienes alguna pista?

—Por ahora, no.

Araceli y Thiago habían sido secuestrados por poco tiempo cuando André se dio cuenta, lo cual fue bastante rápido. Tal vez los secuestradores aún no habían reaccionado.

La preocupación se reflejó en el rostro de Sabrina.

Si los secuestradores solo buscaban dinero, podría ser manejable.

Pero si era por venganza...

Sabrina no quiso seguir pensando en eso, sintiendo una presión asfixiante.

André, al notar su preocupación, ofreció consuelo por única vez:

—Jorge y yo ya hemos enviado gente a buscarlos. Thiago estará bien.

Las palabras de André la sacaron de su estupor.

Claro, ¿cómo había olvidado pedir ayuda?

Con este pensamiento, Sabrina llamó a Gabriel.

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