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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 544

Después de colgar el teléfono, Gabriel preguntó:

—La investigación va a tomar tiempo, ¿qué planeas hacer mientras tanto?

Sabrina miró al hombre y respondió:

—Primero, contratar a alguien para que lo cuide...

No pudo terminar la frase antes de que el hombre la interrumpiera.

—No estoy de acuerdo.

Sabrina se detuvo y preguntó:

—¿Tienes alguna otra solicitud?

El hombre, con semblante serio, respondió:

—No estoy de acuerdo en que me dejes al cuidado de otra persona. Ahora que he perdido la memoria, no conozco a nadie. ¿Y si te escapas? ¿Qué haré entonces? Tienes que asumir la responsabilidad por mí.

Sabrina frunció el ceño y dijo:

—Pero fuiste tú quien cruzó en rojo. La policía tiene registro de eso.

—Sí, pero la pérdida de memoria fue por tu culpa.

Sabrina lo miró fijamente:

—Entonces, ¿qué sugieres?

El hombre respondió:

—Hasta que recupere la memoria o mi familia me encuentre, debes cuidarme.

Sabrina guardó silencio por unos segundos antes de decir:

—Puedo prestarte una cantidad de dinero suficiente para que te mantengas un tiempo...

Antes de que pudiera terminar, él la interrumpió de nuevo:

—¿Y si después de gastar ese dinero, aún no recuerdo nada y mi familia no me encuentra? Sin identificación ni documentos, nadie va a contratarme. Ya confirmaste con la policía que no soy colombiano. Estoy en un lugar que no conozco. Si te vas, ¿no acabaré en la calle? Así que tienes que hacerte cargo de mí. Si te preocupa el gasto, cuando recupere la memoria o mi familia me encuentre, te devolveré el dinero.

Sabrina se sintió un poco atrapada. Las preocupaciones del hombre no eran del todo infundadas. Si solo fuera una simple pérdida de memoria, sería fácil. Pero sin documentos, si nunca encuentran a su familia, ni siquiera tendrá dinero para rentar un cuarto.

Daniela, que había estado escuchando, se quedó sin palabras. La conversación no tenía errores aparentes, pero había algo extraño en ella. Miró a Gabriel, quien también tenía el ceño fruncido. La tensión en el aire era palpable.

Finalmente, Gabriel rompió el silencio:

Sabrina lo pensó bien y se dio cuenta de que era la mejor solución disponible. Asintió ligeramente y miró al hombre.

—¿Te parece bien?

Si él la rechazaba de nuevo, no iba a insistir más y que se las apañara solo.

Finalmente, el hombre accedió:

—Está bien.

Sabrina preguntó:

—¿Vas a pasar la noche en el hospital o prefieres salir ya?

Si decidía quedarse, tendría que pedirle a Daniela que se quedara con ella para cuidarlo. Después de todo, una mujer y un hombre solos siempre pueden levantar suspicacias.

El hombre respondió:

—No me gusta el hospital, es incómodo. Prefiero salir.

Ya era tarde y encontrar un lugar para rentar a esta hora era complicado.

Mientras pensaba en cómo acomodarlo, Gabriel tomó la palabra.

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