Chiara ya había tomado una decisión: no diría absolutamente nada sobre Sabrina.
Así evitaría que Sebastián le sacara información y que la jugada le saliera mal.
Si ni siquiera podía con Sabrina, mucho menos iba a poder con Sebastián.
La puerta de la habitación se cerró lentamente, aislando todos los sonidos del exterior.
Sebastián le indicó a Chiara:
—Señorita Castaño, tome asiento un momento. Hablaremos en cuanto termine esta partida.
Ella se sentó en el sofá de al lado.
—De acuerdo.
Sebastián tomó su celular y retomó el juego.
Pasó media hora. Chiara ya había ensayado en su mente todo lo que diría, solo esperando el momento para enfrentarse a las preguntas de Sebastián.
Sin embargo, él no daba señales de querer parar.
Chiara empezó a desesperarse en el asiento.
Había pensado que él intentaría tenderle una trampa.
Pero resulta que desde que entraron él solo se había puesto a jugar.
¿Qué pretendía este hombre?
¿La estaba ignorando a propósito?
Chiara no paraba de quejarse en silencio, pero no se atrevía a abrir la boca para apresurarlo.
Hasta que Eva, que esperaba afuera, finalmente dio unos ligeros golpes a la puerta.
—Sebas, Chiara, ¿ya terminaron de hablar?
Al escuchar a Eva, Sebastián levantó la vista.
Se dirigió a Chiara:
—Ya que Eva está impaciente, será mejor que salga, señorita Castaño.
Chiara se quedó perpleja.
—¿No tenías algo que hablar a solas conmigo? ¿Ya no vamos a hablar?
Sebastián respondió con naturalidad:
—Es cierto que hace un rato quería hacerle algunas preguntas, pero después de jugar unas partidas se me olvidó qué era.
Lamento haberle hecho perder el tiempo, señorita Castaño.
Chiara: *«¿Qué?»*
La mente de Chiara estaba llena de interrogantes. De verdad no entendía qué juego se traía Sebastián.
Afuera, Eva, al no recibir respuesta de ninguno, volvió a tocar la puerta.
—Sebas, Chiara, ¿están bien?
Sebastián le contestó mirando hacia la puerta:
—Señorita Ramos, puede pasar. Ya terminamos.
Al escuchar eso, Eva abrió la puerta apresuradamente y entró.
Disimuladamente, escudriñó las expresiones de los dos.
En el rostro de Sebastián seguía sin asomarse emoción alguna, pero la cara de Chiara reflejaba una gran extrañeza.
Eva no aguantó la curiosidad y preguntó:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...