El problema era que Sebastián era tajante en sus asuntos. Ya había visto a Rocío una vez para aclarar las cosas; por mucho que ella pataleara, no volvería a ir.
Si Rocío lo hacía enojar, le iría muy mal.
Sabrina conocía el carácter de Sebastián. Reflexionó unos segundos y le dijo a Roque:
—Llévame a verla.
Roque fue a preparar todo de inmediato.
Sabrina fue a la antigua oficina de Sebastián.
No le ocultó nada:
—Sebas, quédate aquí con Thiago. Voy a salir con Roque a ver a Rocío.
Sebastián se detuvo y la miró.
—¿No quieres que te acompañe?
Sabrina negó con la cabeza suavemente.
—Puedo ir sola.
Sebastián la miró en silencio por un momento.
—Está bien, enterado.
Tras despedirse, Sabrina y Roque se dirigieron al lugar donde se alojaba Rocío.
En el camino, Roque comentó:
—Antes Vale vigilaba a Rocío. Desde que le levantamos el castigo, ya nadie la custodia. Sin embargo, aunque nadie la retiene, no se quiere ir.
Con la explicación de Roque, Sabrina entendió la situación.
Media hora después, el auto se detuvo frente a una residencia.
Al entrar, Roque llevó a Sabrina hasta la puerta de una habitación.
—Rocío está ahí dentro.
Sabrina asintió y tocó la puerta suavemente.
***
Rocío estaba sola y aburrida. Antes de que encontraran a Sabrina, veía a Sebastián casi a diario.
Pero desde que apareció Sabrina, el lugar se había vuelto desolado; ya ni siquiera tenía guardias.
No quería irse. Deseaba ver a Sebastián desesperadamente.
Al cerrar la puerta, Rocío dijo:
—No viniste por Sebas, viniste por mi hermano, ¿verdad?
Sabrina la miró y dijo con tono neutro:
—No eres tonta. Si sabes que vengo por Ulises, sabrás también que estoy a punto de tomar el control del treinta por ciento de las acciones de la familia Hoyos.
»Eres la hermana de Ulises. En el futuro, haré lo posible por protegerte si pasa algo. Pero la condición es que estés de mi lado y no vuelvas a ir en mi contra.
»No somos familia, solo nos une el interés, así que solo te daré esta oportunidad.
»Si no quieres aceptar, no te obligaré. Claro, tampoco te atacaré. Pero si decides ir en mi contra, no tendré piedad.
Rocío clavó la mirada en Sabrina y preguntó de repente:
—¿Tú y Sebas están mejor que antes?
—¿Tu pregunta tiene algo que ver con esto?
—No, solo quería saber.
Sabrina guardó silencio un momento y finalmente dijo:
—Así es. Sebas y yo nos vamos a casar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...