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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1407

Las acompañantes de estos jóvenes ricos también intercambiaron miradas cómplices, emocionadas por el jugoso chisme.

¡Esto era un escándalo de proporciones épicas y tenían que compartirlo con sus mejores amigas!

***

La noticia de que Eva y Ulises se habían acostado se extendió como la pólvora.

Al principio, cuando recién se supo, no era tan exagerado.

Al menos, se trataba de que Eva y Ulises estaban en una habitación y Fidel los había pillado.

Pero cuanto más se contaba, más surrealista se volvía la historia.

En ese momento, el aura de «dama de sociedad» de Eva se hizo añicos.

Así como antes era considerada pura e inmaculada, ahora se la tildaba de fácil y promiscua.

Aunque Eva tenía una buena reputación y era muy querida, no a todo el mundo le caía bien.

Muchos hombres que habían intentado conquistarla sin éxito aprovecharon la ocasión para denigrarla sin piedad.

Lo contaban con un realismo asombroso: «No se dejen engañar porque en público ni me mira. En privado, en la cama, es de lo más ardiente… Normalmente es ella la que toma la iniciativa».

—Ay, no saben la necesidad que tiene, y los juegos que le gustan… ¿Conocen a Rocío? Eva y Rocío, ese par de hermanitas, suelen compartir hombres.

—Je, je, y tiene un pequeño lunar en cierto lugar de su cuerpo, los que saben, entienden…

—¡Dios mío! ¿Y Eva que siempre se hacía la diosa? ¿Quién iba a pensar que era ese tipo de persona?

Estas noticias corrían como la pólvora en privado.

Como los rumores eran tan escandalosos, varios hijos de familias ricas que tenían interés en Eva se dejaron llevar por las malas intenciones.

Se acercaron a Eva para acosarla, diciéndole cosas soeces.

Eva le dio una bofetada en el acto.

El otro, humillado y furioso, estalló:

—¡A quién quieres engañar con esa pose de santa! ¡No eres más que una hija ilegítima que no se sabe con cuántos se ha acostado! ¿La primera dama de sociedad? ¡Ja!

Y dicho esto, el joven le escupió en la cara a Eva.

Eva, incrédula, se limpió la saliva del rostro, temblando de rabia de pies a cabeza.

La voz de Federico sonaba aún más sombría que cuando Esteban se metió en problemas.

Apenas se calma una tormenta, empieza otra.

El asunto de Esteban acababa de resolverse y ahora Eva, la de mejor reputación en la familia Ramos, estaba en problemas.

Y, además, era algo mucho más grave que lo de Esteban.

Aunque lo de Eva no era tan deplorable como lo de Esteban, en este mundo, las exigencias hacia las mujeres siempre son más estrictas que hacia los hombres.

Estos rumores sobre Eva eran suficientes para destruir por completo la reputación de una mujer.

***

Justo al llegar a casa, Eva se encontró con Sebastián, que también acababa de regresar.

Se detuvo en seco, clavó la mirada en Sebastián y sus labios rojos pronunciaron fríamente una frase.

—Fuiste tú, ¿verdad?

***

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