En la fiesta, el abuelo Gallardo anunció personalmente la fecha del compromiso de Estela y Federico.
Sabrina calculó que sería dentro de seis meses.
En el escenario, ni Estela ni Federico mostraban la timidez o la alegría propias de un compromiso inminente.
Ambos tenían expresiones indiferentes, como si los que se fueran a comprometer fueran otros.
Abajo, Esteban y Félix estaban juntos.
—Félix, ¿ya se encargaron de esa tal Rosa o no? ¿De verdad voy a tener que comprometerme con esa loca? —preguntó Esteban.
Esteban había intentado dejar pasar el asunto, pero la gente no se lo tragaba. Muchos seguían esperando que anunciara la fecha de su compromiso.
Pensó que, con el tiempo, la gente se olvidaría del tema.
Pero, para su sorpresa, muchos seguían pendientes, avivando los rumores de vez en cuando.
—Aunque ya sabemos dónde está, la tienen muy bien protegida —dijo Félix—. Es muy difícil encontrar una oportunidad para acercarse.
El rostro de Esteban se ensombreció.
—¡Y Ulises no sé qué le pasa últimamente! ¡Pura palabrería y nada de acción! Con sus métodos, deshacerse de Rosa sería cuestión de minutos. Ahora ni siquiera Eva puede convencerlo.
Al mencionar a Ulises, Félix frunció el ceño.
Si ni siquiera Eva podía influir en él, significaba que la situación con Ulises era más que extraña.
La mirada de Esteban se desvió y vio a Fidel, que estaba cerca, hablando con Eva.
—Tienen razón —resopló—. Ulises ahora es un inútil lisiado. Pedirle que haga algo es como pedírselo a la pared. Mejor que lo haga Fidel.
—Aunque a Fidel también le gusta mucho Eva, no es como Ulises, que hace todo lo que ella dice —respondió Félix—. Para Fidel, Eva es importante, pero no más que su posición como líder de la familia o sus intereses.
Fidel no era como Ulises, que se mancharía las manos de sangre por Eva.
Incluso cuando Fidel odiaba a Sabrina, nunca pensó en secuestrarla y destrozarle la mano.
Tampoco era como Ulises, que, al enterarse de que Eva había sido ofendida, actuaba de inmediato para resolver el problema.
—¿Qué espectáculo? —preguntó Sabrina.
—Uno que dejará a Esteban sin posibilidad de recuperarse —dijo Sebastián con una sonrisa irónica.
En la situación actual de Esteban, aunque no pudiera causar un daño real, tenerlo cerca era como aguantar a un mosquito molesto.
Era mejor aplastarlo de una vez por todas para que dejara de dar vueltas.
Apenas terminó de hablar, se oyó una voz femenina y clara desde la entrada.
—Esteban, hoy tu hermano mayor y la señorita Valdés ya anunciaron su compromiso. ¿Cuándo te vas a comprometer conmigo y a hacerte responsable?
Todos se giraron sorprendidos hacia la puerta.
Una mujer alta y de rostro hermoso estaba de pie en la entrada.
Llevaba un vestido rojo intenso, sus rasgos eran seductores y sus cejas, ligeramente arqueadas, le daban un aire desafiante.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...