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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1367

Sebastián debía de ser uno de esos genios natos que, si se lo proponían, podían dominar cualquier cosa en un tiempo récord.

Al ver la alta estima en que lo tenía Sabrina, Sebastián sonrió feliz, pero aun así dijo:

—Los hombres tenemos una pasión innata por los carros. Antes me dedicaba a esto, pero por falta de tiempo lo dejé. Ahora solo estoy retomándolo, por eso aprendo más rápido.

Los dos conversaban como si no hubiera nadie más, olvidándose por completo de Ulises y Eva.

Su interacción no era forzada; se entendían a la perfección, sin necesidad de explicaciones detalladas.

Finalmente, fue Ulises quien interrumpió su conversación con frialdad.

—Aunque hayas logrado dibujar el plano por casualidad, recrear el Luz X no será tan fácil.

La charla de Sabrina y Sebastián se vio interrumpida, y ambos miraron a Ulises.

Al ver sus miradas, casi idénticas en su molestia por ser interrumpidos, Ulises sintió una extraña irritación.

Siempre había menospreciado a Sabrina: una ama de casa con un matrimonio fracasado que pretendía competir con Eva era, para él, un disparate.

Pero no esperaba que Sabrina realmente regresara a la familia Ramos y, además, superara a Eva.

Aun así, Ulises seguía despreciándola, convencido de que solo se apoyaba en hombres.

Antes, en André; después del divorcio, en Gabriel.

Y ahora, en Sebastián.

Pero últimamente, Ulises había empezado a notar que la Sabrina que él menospreciaba no era tan inútil como pensaba.

Aunque le costara admitirlo, Sabrina tenía sus méritos.

No solo sabía cocinar, sino que también había sido capaz de proteger a Sebastián en su momento más débil, sin dar a nadie la oportunidad de atacarlo.

Y de paso, había sacado a la luz el escándalo de Esteban, distrayendo la atención de la familia Ramos de Sebastián.

Sin embargo, antes de que pudiera terminar, Sebastián la interrumpió.

—Si fue un malentendido de su hermano, ¿por qué no lo aclaró en su momento, señorita Ramos? ¿Que su hermano pidiera el dinero fue un malentendido, y que quisiera que le pagáramos el Luz X también lo fue?

La expresión de Eva se congeló por completo, y su habitual sonrisa se desvaneció.

Ya conocía la lengua afilada de Sebastián.

Pero no esperaba que, delante de Sabrina y Ulises, siguiera siendo tan implacable.

Instintivamente, miró a Ulises, pero él solo frunció el ceño.

—Es solo una comida. Invito yo.

***

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