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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1332

Ulises volvió a preguntar:

—¿Qué es lo que va a publicar Sabrina?

—Pues lo del enredo que tuvo el señor Esteban con una mujer en el pasado —respondió el asistente.

Tiempo atrás, Ulises había dado la orden de que, sin importar quién de la familia Ramos se metiera en problemas, debían informarle de inmediato.

Normalmente, Ulises siempre optaba por ayudar a silenciar el asunto.

Gracias a eso, todos en la familia Ramos, desde el mayor hasta el menor, gozaban de una reputación impecable.

Aunque, en honor a la verdad, se lo merecían.

Comparados con otros herederos de familias ricas, el comportamiento de los tres hermanos Ramos era considerado ejemplar en su círculo.

No tenían malos vicios ni eran mujeriegos; todos estaban dedicados en cuerpo y alma a sus carreras.

Además, trataban con sumo respeto y cortesía a las candidatas para sus matrimonios arreglados, sin que jamás surgiera ningún drama telenovelesco.

Sin embargo, aunque su conducta fuera intachable, siempre había demasiadas mujeres dispuestas a todo por trepar socialmente, lanzándoseles a los brazos sin pudor.

Entre ellas no faltaban las que, con tal de ascender, recurrían a todo tipo de artimañas y conspiraciones.

Federico y Félix eran cautelosos y, aunque también habían sido blanco de intrigas, siempre lograban salir bien librados.

Solo Esteban, por ser demasiado descuidado, no solo cayó en la trampa, sino que además dejó que la mujer quedara embarazada.

De esto, Ulises estaba al tanto.

La mujer que había logrado engañarlo, desde luego, no era una cualquiera.

Aunque su familia no se comparaba con una dinastía de élite como los Ramos, tampoco era gente común y corriente.

Tenía sus contactos y recursos, lo que le permitió tenderle una trampa a Esteban.

Después, cuando Esteban se negó a asumir su responsabilidad, la mujer, que no era ninguna dejada, se dispuso a sacar a la luz todas las fechorías de Esteban.

En aquel entonces, Eva le había rogado que la ayudara.

Fue él quien ayudó a tapar todo el asunto.

—No hay necesidad de silenciarlo —dijo Ulises con voz indiferente—. Al contrario, échale más leña al fuego por parte de Sabrina. Que salgan a la luz todas las estupideces que ha hecho Esteban. De todos modos, los Ramos solo pensarán que todo esto es obra de Sabrina. Ver cómo se destrozan entre ellos también tiene su encanto.

El asistente vaciló un instante.

Todos los conductos del hospital estaban vigilados con un rigor extremo.

Ulises no tenía la más mínima oportunidad.

Pero también sabía que ahora era el momento de mayor debilidad de Sebastián.

Si quería eliminarlo, esta era la mejor ocasión.

Aunque Ulises seguía siendo el patriarca de la familia Hoyos y el principal accionista de la empresa, había sido destituido de su cargo y, como todavía se estaba recuperando de sus heridas, tenía mucho tiempo libre.

Por lo tanto, Ulises decidió vigilar a Sebastián personalmente.

Si encontraba una oportunidad, se vengaría con sus propias manos.

***

Mientras Sebastián estaba gravemente herido en el hospital y Sabrina había aceptado un acuerdo que tenía todas las de perder, Esteban se sentía exultante.

En sus más de veinte años de vida, nunca se había sentido tan inteligente.

Podía aceptar sin problemas que su hermano mayor, Félix y Eva fueran más capaces que él.

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