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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1327

—Señor Hoyos, Summer ha aceptado pintar para usted. Dice que, en agradecimiento por su aprecio en el pasado, le regalará algunas obras.

Ulises contempló las pinturas cuidadosamente enmarcadas en su estudio. El ochenta por ciento de ellas llevaban la firma de Summer.

Se giró y miró la pared central, vacía, y una sonrisa de autodesprecio se dibujó en sus labios.

Le había regalado su cuadro favorito a Eva.

Durante todo este tiempo, Eva apenas le había enviado algunos mensajes esporádicos.

Había estado buscando a Summer para que le hiciera unos retratos a Eva.

Pero ahora, todo le parecía una pérdida de tiempo.

Nunca había creído que toda acción debiera tener una recompensa.

Sin embargo, una persona a la que no conocía, de la que ignoraba su sexo, edad e identidad, estaba dispuesta a corresponderle solo por haber comprado algunos de sus cuadros.

Él, que lo había dado todo por Eva, solo recibía unas cuantas palabras de preocupación vacías.

Cuando no lo necesitaba, lo dejaba de lado sin más.

Solo cuando necesitaba que se deshiciera de Sebastián, se acordaba de él.

A Ulises le pareció irónico.

—De acuerdo, entiendo —dijo Ulises con indiferencia.

Tras colgar, decidió que debía encontrar un momento para verse con Sebastián.

Claro que esta vez no era por Eva.

Era por el odio que sentía hacia Sebastián.

Ulises sabía muy bien que Sebastián, como líder de la familia Fonseca, debía tener sus propios recursos y respaldo. Deshacerse de él no sería fácil.

Si fuera tan simple, los Ramos no habrían recurrido a él para que hiciera el trabajo sucio.

***

Sin embargo, captó una información clave.

—¿Has oído? ¿Quién te lo ha dicho?

—Por supuesto que tu hermano, el bocazas —respondió Ulises sin reparos, delatando a Esteban—. Sabe que tengo cuentas pendientes con Sebastián, así que me hizo el favor.

Al oír esto, el rostro de Sabrina no mostró la más mínima emoción.

Era algo típico de los Ramos.

Pero ella ya había ordenado que se cerrara herméticamente todo el hospital. Para entrar, había que pasar un control de seguridad.

Tras haber sido secuestrada en un hospital, había aprendido a cerrar todas las posibles brechas, no dejando ninguna oportunidad a nadie.

Personas peligrosas como Ulises y Fidel estaban directamente vetadas, ni siquiera podían acercarse a la puerta.

Ulises parecía esperárselo, ya que no mostró ninguna decepción. En cambio, parecía muy interesado en el lienzo y las pinturas que ella había comprado.

—Sabrina —dijo con una sonrisa burlona—, y tú que decías que no tenías celos de Eva. ¿Acaso tienes que aprender todo lo que ella sabe hacer? ¿Qué pasa, te enteraste de que Eva pinta y ahora tú también quieres aprender?

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