YENEFER
Quería darme la vuelta, pero Franco me pasó el brazo por los hombros y no me dejó mirar atrás.
_ Olvídalo.
_ Siento que alguien me ha estado siguiendo últimamente.
_ No te preocupes. Mientras estés conmigo, todo estará bien.
_ ¿Tiene algo que ver con nuestro matrimonio? ¿Qué tal si le pides a tu asistente que lo averigüe? _ Me sentí un poco incómoda, así que quería arrojar luz sobre las cosas.
_ Hablemos de eso después de visitar a la abuela _ Franco no parecía querer tomárselo en serio.
_ No podemos detenernos más, Franco. Todo se pondrá más complicado una vez que Sophia vea
las noticias.
Conocía a Sophia lo suficientemente bien como para creer que iba a venir a por mí otra vez. Estaba harta de estar atrapada en el lío. Solo quería que terminara.
Franco de repente dejó de caminar y me dio la vuelta para mirarlo. Me miró profundamente con sus ojos oscuros. No tenía idea de qué lo hizo estallar de nuevo. Dio un paso adelante y yo retrocedí hasta que
estuve contra una pared.
_ Franco…_ murmuré , pero él no dijo nada. Solo me miró a los ojos como si estuviera tratando de encontrar algo allí. Mientras tragaba y mis mejillas ardían, apoyó una mano contra la pared junto a mi cabeza y me apartó el pelo de la cara.
_ Yenefer ¿no te dije que no la mencionaras delante de mí?
Mi corazón comenzó a correr. Me apoyé contra la pared para evitar su toque. Cuando se acercó lo suficiente para que compartiéramos el aliento, entré en pánico y camine hacia el hospital.
_ ¿ Realmente quieres divorciarte ?_ Franco gritó detrás de mí.
Me detuve, respiré hondo y cuadré los hombros. Giré sobre mis talones y le lancé una mirada determinada.
_ ¡Sí! ¡Lo quiero! _ La mirada afectuosa en su rostro se derritió rápidamente como la nieve
bajo el sol del mediodía. Me mantuve firme cuando comenzó a dispararme dagas con los ojos _ Eres tú quien ha estado poniendo excusas desde el principio. No quiero hacer esto nunca más, ¿de acuerdo? Tanto Sophia como yo queremos que se produzca el divorcio, así que terminemos de una vez.
Cuando un nudo se alojó en mi garganta, me di la vuelta. Entonces, reanude mis pasos rápidos a la habitación de la abuela.
Cuando entré en la sala, escuché la discusión de Christine y Alice acerca de anunciar el matrimonio de Franco y yo al público.
_ Deberíamos decirle al mundo que Franco y Yen están casados. Creo que esa es la única forma de acabar con los rumores.
_ Creo que es una gran idea _ Mi pecho se apretó, y protesté inmediatamente.
_ ¡No!
_ ¿Por qué?_ Alice me lanzó una mirada confusa.
Antes de que pudiera responder, Franco entró. Lo miré y en silencio le rogué que me ayudara, con la esperanza de que me explicara.
Pero él se quedó allí, cruzó los brazos sobre el pecho y se apoyó contra la pared.
_ Yen, querida, ¿por qué todavía quieres divorciarte? Tú y Franco ya se acostaron juntos. ¿Y si...? _ Alice no terminó la frase, pero todos los presentes entendieron lo que quería decir.
Christine volvió la cabeza hacia mí y me miró como si Alice acabara de anunciar que realmente estaba embarazada. Suspiré débilmente y comencé a explicar de nuevo.
_ Mamá, abuela, dormimos en el mismo sofá, pero no pasó nada. Además, Franco tiene a alguien a quien ama, así que ...
_ ¡Ay! ¡Ay, mi cabeza! ¡Duele! _ Antes de que pudiera terminar mi explicación, Christine se
sostuvo la cabeza con ambas manos y gimió.
Alice corrió, la ayudó a acostarse y luego me miró con ojos de reproche.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La esposa secreta del CEO