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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 134

Selena, que se dirigía a su cuarto, se detuvo al oír un nombre familiar. La última vez que Félix la había buscado, lo había rechazado de plano. Ahora, sin embargo, había conseguido el contrato con el Grupo Rojas, lo que significaba que alguien lo estaba ayudando. De repente, pensó en Julián. Recordó cómo, años atrás, había sido él quien había impedido que Félix le prestara el dinero que necesitaba. Una sonrisa amarga se dibujó en sus labios. Seguramente, Jazmín le había susurrado al oído a Adrián. Con este contrato, Julián también se habría llevado una buena tajada.

Entró en el baño, sintiendo una opresión en el pecho. Si Jazmín ya estaba ejerciendo el poder y los privilegios de la señora Rojas, ¿no debería ella cederle el puesto de una vez? Adrián, sin duda, no querría que la mujer que amaba viviera sin un título oficial. Odiaba su falta de pericia, su incapacidad para desarrollar el medicamento que necesitaba con más rapidez.

Después de ducharse, bajó y encontró a Adrián en el sofá, jugando con su hijo. Fer reía a carcajadas. Al ver que estaba ocupado con el niño, Selena dio media vuelta y subió a leer.

Antes de la cena, Adrián fue a buscarla. La encontró absorta en un libro. Él se apoyó en el marco de la puerta, observándola en silencio.

—Tan concentrada. ¿De verdad quieres desarrollar el medicamento antes de tiempo? —dijo con un tono burlón, al ver que ella ni siquiera lo miraba.

—Sí —respondió Selena. No quería pasar ni un segundo más con él.

El rostro de Adrián se ensombreció al instante.

—¿Puedes ser sincera conmigo?

Selena guardó silencio.

—Estos cuatro años, ¿no te has cansado de fingir que me querías? —le preguntó con sarcasmo. Él no era un insensible. Desde que se casaron, Selena había sido una esposa atenta y cariñosa, cuidando de él y de su hogar. Sus ojos brillaban cuando lo miraba. Pero desde que había vuelto de su estancia de diez meses en el extranjero, se había vuelto fría y distante.

—Mucho —respondió Selena, mirándolo—. Por eso ya no quiero fingir.

—¿Por qué se va sin cenar?

—No te preocupes por él. Comamos nosotras —respondió Selena con indiferencia.

Patricia, al ver la situación, supo que la pareja había vuelto a discutir. Suspiró. A este paso, el divorcio parecía inevitable.

...

El artículo que Selena publicó en una prestigiosa revista internacional causó un gran revuelo. Su nombre empezó a sonar con fuerza en el mundo científico y algunos medios de comunicación, buscando aprovechar el tirón, decidieron hacerle un reportaje. Un grupo de periodistas fue a esperarla a las puertas de BioMed Torres, pero un error de información provocó una situación cómica. A la salida del trabajo, Jazmín y varios de sus colegas salieron del Edificio Torres. De repente, una horda de periodistas se abalanzó sobre ellos.

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