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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 864

El mayordomo ya había previsto que ella intentaría llamar a Josie; y, precisamente cuando entró la llamada, Josie se estaba bañando.

El mayordomo rechazó la llamada de Mercedez de inmediato.

Al ver que Josie no contestaba, Mercedez le envió un mensaje de texto.

—Josie, soy Mercedez. Vine a verte. ¿Podrías bajar a abrirme la puerta, por favor?

El mayordomo vio el mensaje y lo borró sin pensarlo dos veces.

Esperó un rato más y, al ver que Mercedez no volvía a llamar, se relajó.

Mercedez esperó por un tiempo y, al notar que Josie no respondía, apretó los labios con fuerza.

Se quedó esperando en el mismo lugar durante un largo rato. Ya se acercaba la medianoche, y seguía sin haber rastro del auto de Armando.

Revisó la hora y, sin esperar más, encendió el auto y se fue.

Cuando llegó a casa, Pedro Lobos y los demás aún estaban despiertos, esperando noticias suyas.

Al verla entrar, Alicia Saavedra fue la primera en levantarse.

—¡Hermana!

Mercedez no la miró. Paseó la vista por los demás rostros expectantes y negó con la cabeza.

A Pedro Lobos y Beatriz Saavedra se les encogió el corazón.

Alicia Saavedra también comprendió el mensaje.

—¿Tampoco... tampoco pudiste ver a mi cuñado?

Todos sabían que Mercedez había estado buscando la forma de encontrarse con Armando durante los últimos días. Lo que no imaginaban era que, después de tantos intentos de contactarlo y de tantas horas esperándolo fuera de su casa, ni siquiera lograra verlo.

A esas alturas, hasta Alicia Saavedra se daba cuenta de lo que pasaba.

—Mi cuñado... ¿Te está evitando?

Si ella lo había notado, ¿cómo no lo iban a entender los demás?

Era comprensible que Armando estuviera harto, que necesitara un momento de paz y que no quisiera ver a Mercedez.

Confiaban en que, una vez que la tormenta mediática pasara, ambos se reconciliarían como si nada hubiera sucedido.

Basándose en el hecho de que Armando no había terminado oficialmente la relación, aunque se negara a verla, lo más probable era que esa fuera la situación.

Si la empresa no estuviera en problemas, claro que tendrían la paciencia para esperar. Pero con la crisis actual...

Extrañado, no pudo evitar etiquetarlos de nuevo:

—¿Qué pasa? ¿Acaso justo cuando aparezco deciden irse a dormir?

Aún sin respuesta.

¿De verdad se habían dormido?

Justo cuando estaba pensando eso, uno de ellos finalmente contestó:

—Lo siento, ya no hay lugar.

Paco se alegró de inmediato y respondió:

—¿Cómo que no hay lugar para ir a la montaña? Estoy muriéndome de aburrimiento en casa, ¡vamos, agréguenme! ¡Somos compañeros, díganme que sí!

Sin respuesta.

Se quedó perplejo. Pero, en ese instante, otro compañero apareció en el chat:

—Ya te dijimos que no hay lugar, ¿acaso no entiendes español? ¿O es que toda la gente que viene de una familia de trepadoras tiene la cara tan dura?

Paco Lobos se quedó helado.

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