"Ricardo"
Volví a casa y encontré a Anabel acostada en el sofá, estaba durmiendo, se veía tan tranquila. Había salido más temprano de la oficina para visitar a Leonel. Decidió perdonarlo. Fue un gesto tan generoso y la amé más por eso. La observé por un momento, no quería despertarla, parecía en paz. Entonces fui a bañarme. Cuando salí del baño la encontré sentada en la cama.
—¿Cómo mi futuro marido llega a casa y no me habla? —Preguntó toda juguetona y supe que estaba bien con lo que fue a hacer esa tarde.
—Es que mi chica bonita estaba durmiendo, tan linda, no quise despertarla. —Me acerqué, le hice una caricia en la cara y le di un beso. —¿Cómo fue?
—Fue bueno. Me siento mejor, me siento más liviana y creo que fue bueno para él también. —Sonrió.
—¡Perfecto! ¿Va a la boda? —Pregunté, sabía que eso la había puesto muy ansiosa.
—No. Y entiendo. Y de cualquier forma ya había decidido hablar con Don, quiero que me lleve al altar. —Dio una sonrisa confiada.
—Estoy seguro de que le va a encantar eso. —Le devolví la sonrisa. —Pero ¿estás segura de que quieres una boda pequeña en ese bar?
—¡Ay, mi corazón, el bar es perfecto! ¡Fue ahí donde entraste a mi vida! —Tenía una sonrisa satisfecha.
—Es más bien que tú entraste a mi vida, señorita. Fuiste tú quien se me lanzó encima. —Bromeé mientras le daba besos en la cara. —Pero ahora creo que me voy a lanzar encima de ti, con cuidado para no lastimar a nuestros bebés, claro.
—¡Estaba esperando que hicieras eso! —Se rio y la acosté en la cama para besarla y empecé a subirle la blusa de algodón.
Pero antes de que le quitara la blusa, mi celular sonó, estaba tentado a ignorarlo, pero el timbre fue muy insistente, entonces lo atendí.
—Si ustedes dos no bajan ahora, vamos a subir y no nos va a importar nada si están sin ropa. —Patricio habló apenas atendí, su voz dejaba clara su diversión al estropear mi momento.
—¡Patricio, ve a cuidar a tu mujer! —Respondí, no estaba interesado en cambiar a mi chica bonita por ese grandulón.
—No se puede, amigo, porque también necesitamos a Ana. —Lisa habló, se estaba riendo tanto como el marido, tan empeñada como él en estorbarme.
—¿Hasta tú, linda? —Pregunté y se rio. —Vamos a bajar. —Respondí y terminé la llamada, miré bien la barriga expuesta de mi chica bonita y suspiré. —Voy a tener que dejar lo que quería hacer para más tarde.
Anabel se rio, una risita suave, que me ponía feliz solo por oírla. Le di dos besos en la barriga y me puse de pie, ofreciéndole mi mano para que se levantara. Salimos del cuarto de la mano, riéndonos de la impertinencia de Patricio y Lisa. Cuando llegamos a la sala estaban todos nuestros amigos ahí.
—¿Pero qué es esto? —Los miré sorprendido.
—Esto, mi amigo, es la comitiva de tu despedida de soltero. Anda, vamos porque ya estamos atrasados. —Alessandro informó y fruncí el ceño curioso con aquello.
—¿Qué es todo esto? —Pregunté medio en shock.
—¡Esto, mi amigo, es tu preparación para la paternidad! —Patricio anunció alegremente. —Hoy vas a entender sobre la gestación, vas a saber lo difícil que es para esas mujeres maravillosas lidiar con los cambios físicos y hormonales, cómo pesa una barriga de embarazada, qué deberás hacer para dar más comodidad y tranquilidad a tu futura esposa y después de que nazcan los bebés, cómo bañar, dar biberón, pañal, esas cosas.
—¿Pero y el póquer, el whisky, los puros...? —Pregunté, confieso que estaba un poco asustado con todo aquello.
—Rick, eso lo podemos hacer cualquier día, pero estas clases que vamos a tener aquí hoy, eso sí es especial. —Alessandro se frotó las manos rebosando animación.
—Mira, quien sea aprobado en el 'curso bebé a bordo' podrá fumar, beber y jugar. —Patricio anunció como si aquello significara el baile de graduación. —Y ustedes abuelos, pueden levantarse, también van a aprender a cuidar a los bebés.
Confieso que nunca pensé que me divertiría tanto aprendiendo a cuidar a un bebé. Usamos barrigas postizas que pesaban como las barrigas de las embarazadas, aprendimos técnicas de masajes, algunos ejercicios de pilates, clases de Lamaze, yoga, todo lo que hacer para dejar tranquila a una embarazada, qué hacer cuando llegara la hora del parto. Después aprendimos a bañar, dar biberón, cambiar pañales, y Alessandro era campeón en eso, pero también, con ese montón de hijos, no podía ser diferente.
En fin, pasamos la mayor parte de la noche aprendiendo a ser papás, a responsabilizarnos con la paternidad, a ser compañeros y compartir más que los buenos momentos de la gestación con nuestras mujeres, entendimos la necesidad de ser solidarios con ellas y de consolarlas durante el período en que estarían en estado de gracia, pero también muy vulnerables y sensibles.
Es claro que fue muy divertido ver a los abuelos enredándose con todos los pañales y biberones, los que deberían ser los más experimentados, se estaban mostrando los más torpes. Fue, sin duda, la mejor despedida de soltero posible.
Y después, con la aprobación de nuestro equipo técnico, que nos dio el certificado de aprobación en el 'curso bebé a bordo', nos sentamos y aprovechamos un tiempo entre puros, whisky y conversaciones sobre el futuro. Y también acordamos no contarles nada a las chicas, queríamos sorprenderlas con nuestras nuevas habilidades. Estaba ansioso por poner todo en práctica y poder compartir esa experiencia de la gestación con Anabel.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....