"Anabel"
Por supuesto que las chicas aparecieron al día siguiente para empezar los preparativos de la boda, era como si estuvieran tan ansiosas como yo. Pero sabía exactamente el tipo de boda que quería, sería simple, pequeña y con la presencia solamente de las personas que nos querían bien de verdad, no necesitaba más que eso.
—¿Esto es broma, Anabel? ¿Quieres que prepare una mini boda? ¿Es eso? —Melissa me miraba con incredulidad.
—Mel, solo tengo a Don y a ustedes como familia y si ustedes están conmigo será suficiente. Y no tengo otros amigos, viví una vida muy solitaria hasta que apareció Rick. —Expliqué.
—Ah, qué linda, ¡nos considera familia! Ah, ven acá, dame un abrazo. —Melissa se levantó y abrió los brazos hacia mí. —Tú también eres nuestra familia, Ana, ¡y nunca más estarás sola! —Pronto las otras se levantaron y fui envuelta en un gran abrazo, nunca me había sentido tan rodeada de amor y cariño.
—Bueno, entonces va a ser una mini boda. —Melissa se limpió los ojos tratando de disimular la emoción. —Sé que ustedes no pueden hacer ceremonia religiosa, porque Rick ya estuvo casado, pero conseguí un celebrante maravilloso que va a hacer esta boda muy especial.
—¡Eres lo máximo, Mel! —Agradecí.
—Sí, lo soy, tanto que ahora vamos a ver el vestido. —Sonrió ampliamente.
—¿Ahora? ¡Pero es domingo! —Estaba sorprendida de que consiguiera eso.
—Y el atelier es todo nuestro. ¡Vamos! Y después vamos a ver el lugar de la boda, creo que te va a encantar. —Informó y agarró la bolsa.
—Pero acabo de decir que quiero una boda pequeña ¿y ya tienes un lugar? —La miré curiosa.
—Ya me imaginaba que ibas a decir eso, por lo tanto me adelanté y ya conseguí el lugar. Creo que te va a gustar. —Su mirada era enigmática.
Melissa era una fuerza incontrolable de la naturaleza, hacía y acontecía, siempre estaba un paso adelante y parecía tener una bola de cristal, porque siempre sabía las cosas.
Nos llevó a un atelier del que nunca había oído hablar, era un lugar discreto, justo en medio de la parte más moderna y movida de la ciudad. El atelier ocupaba una pequeña casa de dos pisos y desde la calle se veía en el segundo piso una vitrina grande, donde estaba expuesto un vestido de novia que parecía una reinterpretación atemporal de un vestido de época. ¡Era hermoso! En el letrero estaba el nombre del atelier que me hacía pensar en el inicio de una historia que sería contada, el lugar se llamaba "A lo largo del tiempo...".
—Mel, ¿qué lugar es este? —Pregunté con los ojos brillando de curiosidad.
—Es de una estilista nueva, pero tiene trabajos hermosos. Pensé que te gustaría experimentar algo de otra época, tal vez una reinterpretación del vestido de esa película que adoras. —Melissa sonrió, esa sonrisa de quien sabía que había acertado de lleno.
—¿Estás bromeando conmigo? —Pregunté emocionada y ella apenas movió la cabeza en negativa.
Entramos al atelier y era como si estuviera entrando por una puerta mágica. Muchos vestidos hermosos, que parecían haber salido de otra época estaban hermosamente dispuestos por el espacio. La estilista, una joven sonriente que irradiaba simpatía, nos mostró el lugar, explicando la idea de su atelier, volver inmortal lo bello, revivir clásicos marcantes que siempre serían recordados y que con algunas intervenciones ganaran la personalidad de quien los vestiría.
Caminaba entre los cuartos, cada uno representando una década, con sus vestidos hermosos y renovados. Ese lugar era un paraíso para cualquier novia. A medida que pasábamos entre los ambientes iba tomando uno u otro vestido que me interesaba, pero todavía no había visto lo que Mel me prometió.
Después de mostrar todo, la estilista nos llevó a un cuarto de pruebas, pero estaba un poco decepcionada, pues mi clásico perfecto de todos los tiempos no lo había encontrado.
Me probé unos diez vestidos diferentes, uno más hermoso que el otro, pero ninguno era especial. Ya me estaba convenciendo de aceptar un modelo ajustado de encaje cuando la estilista entró con un gancho y se lo entregó a Melissa.
—Deshaz la cara de llanto, Ana. —Mel bromeó, viendo mi decepción con los vestidos que tenía para elegir. —Pruébate este. Se tardó porque estaba haciendo un último ajuste.
Pero las sorpresas de Melissa no acabarían ahí. Salimos del atelier y dijo que me iba a mostrar el lugar que había encontrado para la ceremonia.
—Pero ya sabes, Ana, si no te gusta, encontramos otro lugar. —Melissa me garantizó.
Pero estaba ansiosa y ya tenía la certeza de que el lugar no sería menos que perfecto. Cuando estacionó, la miré sorprendida, realmente no esperaba eso. De todos los lugares en el mundo, ese fue la mayor sorpresa, porque nunca lo habría pensado. Todas salimos de los carros y formamos una fila frente al lugar.
—Uy, Mel, creo que ahora te equivocaste. —Lisa comentó mirando la fachada de ladrillitos aparentes y grandes ventanas de vidrio en lo alto, con una puerta doble centralizada al nivel de la calle.
—Relájate, Lisa, no me equivoco así. —Habló Melissa confiada.
—Pero esto es solo un bar. —Catarina miró a la amiga como si estuviera loca.
—Vamos a entrar. —Melissa llamó.
Entramos y miré el lugar vacío, apenas ocupado por las mesas y el pequeño escenario. No era muy grande, mirando bien, era del tamaño perfecto. El piso de cemento pulido relucía y contrastaba de forma interesante con los ladrillitos aparentes en las paredes. La barra del bar en el rincón repetía los patrones, cemento pulido y ladrillitos formaban la superficie. Todas las luces estaban encendidas, irradiando un brillo por el lugar que me hizo verlo de otra forma. Y era eso, Melissa no se equivocaba así.
—No es solo un bar. —Hablé y sonreí a mis amigas. —Fue aquí que Rick y yo nos vimos por primera vez. ¡Es perfecto, Mel! Pero ¿cómo vas a convencerlos de cerrar justamente la noche del sábado?
—Ni quieras saber, pero ya me convenció. —Un hombre muy guapo y simpático se acercó, acompañado de PH y Thales. —Soy Rafael, el dueño del lugar. —Se presentó y ofreció la mano para un saludo. —¡Melissa es muy persuasiva! —Le guiñó el ojo y ella apenas lo miró con una ceja levantada.
Sentí una ola de ansiedad buena y mucha felicidad apoderarse de mí. El lugar estaba elegido, el vestido estaba elegido y lo principal, el novio más hermoso del mundo estaba elegido. Sería la boda perfecta, mejor que en mis sueños.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....