"Taís"
Pasé días esperando la porquería de la dentadura y ahora estaba teniendo problemas para adaptarme, ¡qué cosa tan incómoda! Pero tenía que acostumbrarme de cualquier manera porque necesitaba arreglarme con Rick, ya estaba prácticamente sin dinero y el hotelito pulguiento me estaba cobrando y no sabía cómo pagar. Iba a tener que pedirle otra vez a mi papá. Agarré el celular y llamé.
—¿Qué quieres ahora, Taís? No es un buen momento. —Mi papá se quejó.
—¿Qué estás haciendo? —Pregunté.
—Vendiendo las últimas joyas de tu mamá, esa pulsera que tu exmarido le dio en la última Navidad que estuvieron casados y tu anillito de compromiso que ella escondió antes de que gastaras todo en parranda. —Se rió.
—Cretina, ¡sabía que no se había perdido! —Protesté indignada.
—Y ni vale la pena que pidas dinero, el que voy a conseguir aquí ya tiene destino fijo. —Se apuró a decir.
—¡Pero no tengo nada! Y el anillo es mío. —Me quejé.
—¿Ah, sí? Oblígame, entonces. —Era un cretino burlón.
—¿Cómo tienes el valor de hacerme esto? ¡Me van a echar a la calle! —Traté de apelar al lado emocional, pero mi papá no tenía eso.
—Querida, consigue un trabajo, ofrécete para hacer limpieza en el hotel, intercambia favores con el gerente, roba carteras en la calle, qué sé yo, tienes muchas opciones, pero yo no, tu mamá ya está vieja. Entonces, querida, ¡arréglate! —Dijo todo eso con una tranquilidad absurda.
—¿Por lo menos descubriste sobre el matrimonio de Rick? —Pregunté.
—Descubrí hasta más. No se casó todavía, pero está viviendo con una mujer y te voy a contar algo, esta vez supo elegir, ¡porque además de linda, es millonaria!
—¿Cómo así?
—¡Anabel Lancaster! ¿El nombre te dice algo?
—Hasta donde sé es una ricachona que se acuesta con hombre casado.
—Estás mal informada, querida, ¡la muchacha es una santa! La historia del hombre casado y de una tal fiesta de la universidad se la armaron. Parece que la hijastra del papá armó todo, pero ya fue descubierto. En fin, Anabel es una heredera millonaria y vive con tu exmarido en la casa nueva que él compró.
—Ah, finalmente descubriste dónde vive.
—¡Descubrí! De esta te va a gustar. Compró una casa allá en ese condominio súper elegante donde siempre quisiste vivir.
—¿Me estás tomando el pelo?
—No, querida, tomarte el pelo es mucho mejor que esto. Te dije, tú atrasabas la vida de ese hombre. Por lo que supe, tu exmarido tiene más dinero del que puede gastar, el papá le devolvió todo lo que era suyo antes de casarse contigo.
—¿Esto es broma? ¡Estás diciendo esas cosas solo para irritarme!
—¡Pero tienes cara! Entonces, bonita, ya que no va a ser sexo oral y no quieres hacer limpieza, voy a revisar tu equipaje y empieza a rezar para que encuentre algo que valga la pena. —Se levantó y caminó hasta el armario.
—¡No! Espera, está bien, hago el sexo oral. —Me arrodillé y mientras hacía eso y él me decía puta realmente empecé a considerar la posibilidad de aceptar la ayuda de esa prostituta del cabello rojo.
Cuando ese hombre salió de mi cuarto, avisando que tenía una semana para pagar, me di cuenta de que no tenía opción, tenía que hacer lo necesario para sobrevivir, no era como si fuera santa tampoco. Ya estaba anocheciendo, entonces me bañé, me puse mi vestido más corto, me maquillé y fui a buscar a esa loca del cabello rojo. La encontré en la esquina, como siempre mascando chicle y literalmente haciendo la calle.
—¡Uy, gente, miren, la colega vino a quedarse con nosotras hoy! —Llamó la atención de las otras apenas me vio y salió saltando hacia mí y me abrazó con la intimidad de una amiga de la infancia.
—Ya, ya... suéltame. —Me quejé y se rió. Encontraba todo gracioso, ¿cómo podía ser así? —Necesito dinero.
—Ay, niña, ¿quién no necesita? Ven, te voy a ayudar. Pero mira, tienes que cobrar antes del programa, ¡si no te golpean otra vez! —Hablaba mientras me jalaba hasta la esquina. —Uy, ¿cómo te llamas?
—Taís. —Respondí.
—No, loca, tu nombre de guerra. —La miré como quien no entendía. —Mira, yo soy Rrruby, esta es Desirrê y esta es Gigi Caçapa.
—¿Gigi Caçapa? —Miré sin entender qué nombre era ese.
—Imagínate el hoyo, colega, ¡el hoyo! —Respondió y empezó a reírse. —Ya sé, vas a ser Tatá Boquete. ¡Listo! Estás bautizada. Mira, aquí todas cobramos treinta la hora, no puedes cobrar menos porque la competencia no sería justa. Y además los tipos no pagan. Ahora, empina el trasero y saca las tetas para arriba, así. —Metió la mano dentro de mi vestido, dándome el mayor susto, ¿qué intimidad era esa? Jaló mis senos hacia arriba dejándolos casi fuera del vestido y me volteó. —Si el tipo paga el cuarto te vas al hotel, si no, entras ahí en ese callejón oscuro y haces el trabajo. Ahora agarra a ese que viene bajando, ponte seria y sácale la plata al tipo.
Todavía me dio una nalgada. Esa fue la primera de la noche. Con cada una mi odio por Rick y esa pandillita suya solo aumentaba, me vengaría de todos ellos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....