"Ricardo"
La vida realmente sorprende y empiezo a entender lo que mi madre me decía siempre que yo me ponía ansioso por que algo pasara, decía "espera, lo que es tuyo está guardado". Me parecía extraño eso, no entendía lo que quería decir con ese "está guardado", pero ahora empezaba a pensar que eso tiene algo que ver con destino, aunque no creyera mucho en ese tipo de cosas.
Ahora estaba estacionándome frente a la nueva casa de mis padres, con Anabel a mi lado, embarazada de mi hijo, para contarles que serían abuelos. ¡Estaba eufórico! Y mi mamá curiosa, pues el día anterior solo le llamé y le pedí que tomáramos el desayuno en familia.
Tan pronto salí del carro, Don se estacionó. Del, que llegó con él, enseguida vino queriendo saber qué estaba pasando, pues tenía la certeza de que había algo malo para que pidiera la reunión familiar. Casi le conté, porque quería salir gritando que sería papá, pero me controlé y dije que solo contaría cuando estuviéramos todos reunidos. Entonces esperé hasta que todos estuvieran alrededor de la mesa y mis otras hermanas en videollamada.
—Anda, Rick, ya está todo el mundo aquí. —Del estaba impaciente.
—No apresures las cosas, Del. —bromeé e hizo una mueca. —Bueno, Anabel y yo quisiéramos contar una novedad.
—¿Se van a casar? —preguntó Madeleine animada.
—Ya vivimos juntos, Madi. —respondí, pero me arrepentí, pues enfrenté la mirada severa de mis padres del otro lado de la mesa. —Es otra cosa. —Le agarré la mano a Ana y la miré antes de decir. —Es que nuestra familia va a ser más grande, Anabel y yo estamos embarazados.
Me emocioné mientras hablaba, nunca pensé que un hijo me emocionaría tanto. La celebración alrededor de la mesa fue instantánea, era como si de repente hubiera una fiesta en esa casa. Poco después las atenciones se volcaron inmediatamente hacia Anabel, se convirtió en la estrella de la casa.
—¡Hijos míos, esto es maravilloso! ¡Por fin! —Mi papá celebraba y mi mamá estaba llorando de alegría.
—Bel, sé lo importante que es esto para ti. Me pongo muy feliz, por ustedes dos. —Don abrazó a su hermana. Significaba mucho para ella que él estuviera a su lado y noté sus ojos llorosos.
Después del desayuno con la familia, fuimos al trabajo. Dejé a Ana en su oficina, dándole un beso en su barriga aún tan plana y después fui a hablar con Alessandro y Patricio. Pero fui primero hasta la oficina de Lisa.
—¡Hola, guapa! ¿Puedo entrar? —La llamé desde la puerta y se levantó saltarina.
—¡Amiiiiigooo! ¡Necesito darte un abrazo! —Se colgó de mi cuello llena de entusiasmo. —¿Cómo te sientes?
—El tipo más afortunado y más feliz del mundo, creo que es la definición que todos dan y la que más se acerca a lo que estoy sintiendo. —Le sonreí.
—¡Estoy tan feliz por ti, Rick! Nadie merece más que tú tener una vida llena de amor y felicidad. —Lisa me sostenía las manos.
—¡Gracias, guapa! Pero ¿y tú?, ¿vas a participar realmente del... cómo lo están llamando?
—¡Mejor momento maternal! —habló con una reverencia. —Cosa de Mel. Pero sí, quiero participar de eso, solo que voy a llegar un poquito tarde. Patricio es quien está muy satisfecho con esto.
—Tengo la certeza de que está, siempre dijo que si tuviera hijos, no sería hijo único como él. Y tiene razón, los hermanos son compañeros muy especiales. ¿Y dónde está tu maridito?
—Ah, ¿dónde? ¡Chismeando con Alessandro! Aquí en este piso, querido, esos dos vienen de paseo últimamente. Cuando no están chismeando...
—Están encerrados en sus oficinas con sus esposas. —dije y vi las mejillas de Lisa enrojecer, lo que me hizo reír.
—Sí, pues sí. Pero no me juzgues, si todavía no lo hiciste, deberías probar, tiene un no sé qué de prohibido que deja todo más sabroso. —me confió con una risita.
—Guapa, siempre te dije, ¡soy un hombre serio! —bromeé y le di un beso en la mejilla. —Voy a juntarme con ellos.
—¡No seas presumido! —refunfuñó Patricio.
—Si Cat escucha eso te arranca la cabeza. —comenté, sabiendo bien que Catarina no planeaba tener más hijos.
—Amigo, estaba enojada cuando llegué a casa y no entendí por qué. —se rió Alessandro.
—Tú también estarías si tuvieras que cargar cuatro niños en la barriga y enfrentar todos los cambios del cuerpo. —le recordó Patricio.
—Sí, lo sé, pero estoy muy feliz, un hijo más y, esta vez, voy a poder acompañar cada minuto de este embarazo, sin preocupación, sin gente loca persiguiendo a mi mujer y mis hijos. —comentó Alessandro y me di cuenta de que sabía exactamente el miedo que estaba sintiendo ahora de que Leonel lograra poner las manos en Ana.
—Te lo mereces, Rick, ¡tu familia por fin! —me abrazó Patricio. —Solo no estoy más feliz porque Lisa todavía no está embarazada. Pero debería agradecerles, ahora está toda animada para tener el segundo hijo.
—¡Vas a tener que agradecerme también, Patricio! —llegó Heitor animado.
—¡Oye! ¡Yo también! —entró Flavio justo detrás. —Solo no me conformo con que la loca no vaya a entrar en esto.
—Me dijo hoy que no quiere tener un hijo sin casarse. —comentó Heitor. —Les voy a decir, tenemos que hablar con Nando, está vacilando demasiado con Mel.
Cuando Heitor dijo aquello, inmediatamente pensé en Anabel y no sabía responder si para ella el matrimonio era tan importante como para Melissa, ni sabía por qué el matrimonio era tan importante para Melissa, pues desde mi punto de vista, el matrimonio no era garantía de nada.
—¡Yo también creo! —concordó Alessandro y pensé que debería ir a hablar con Mel, podría ayudarme a entender algunas cosas. —Díganme, ¿cómo recibieron la noticia?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....