"Anabel"
Rick no era el tipo de persona insistente que, cuando quiere algo, se queda hablando de eso todo el tiempo, pero últimamente me venía lanzando algunas indirectas, principalmente cuando veníamos al club. Sabía bien lo que quería preguntar, pero sabía que no quería presionarme, así que siempre que surgía el tema, desviaba la conversación y me hacía la tonta o la desentendida. Me daba pena, porque se quedaba con una carita desconsolada, pero tenía un propósito y no me desviaría de él.
Después del almuerzo me senté en una tumbona más a la sombra, estaba un día caluroso y quería descansar un poquito.
—¿Cómo anda ese proyecto, Ana? —Melissa se sentó a mi lado y preguntó discretamente después de que Rick se alejara.
—Tardando más de lo que pensé. —me quejé.
—Creo que ya estás bajo mucha presión, no te exijas tanto. —Mel tenía razón, había demasiadas cosas pasando.
—¿Crees que elegí el momento equivocado, Mel? —Estaba un tanto insegura.
—¡Claro que no! Si tienes la certeza de que eso es lo que quieres y que la hora es esta, adelante. —Melissa me animó.
—Quería tanto que fuera un momento perfecto, sin Leonel atormentándome, sin todos estos procesos, todas estas cosas volviendo del pasado. —La miré y me dio una sonrisa apaciguadora.
—En la vida, Ana, nunca vamos a tener el momento exactamente perfecto, sabes, ese en el que no tienes ningún problema en la cabeza, en el que nada preocupante está pasando, o ese en el que tienes tiempo de sobra. La vida no es así, no se trata de encontrar el momento perfecto sino de equilibrar los platos, como un malabarista. —Mel habló con tanta convicción y tenía razón, necesitaba aprender a equilibrar los platos.
—Y si pasa, ¿crees que él...? —Había tomado una decisión, pero a veces necesitaba apoyo y certeza y Melissa me estaba dando eso en este proceso que estaba viviendo.
—¿Si? Amiga mía, no es si pasa, es cuando pase, porque va a salir muy bien. —Melissa apretó mi mano con confianza. —Y cuando pase, nuestro precioso va a tener un ataque de alegría, puedes apostarlo.
—¿Nuestro precioso? —me reí.
—Ah, ¿no me digas que no es precioso? Un hombre guapo, encantador, romántico, gentil, simpático, lleno de buenas intenciones, buen carácter... ¡ah, Rick es un tesoro, Ana! —se rió Melissa.
—Verdad, es realmente precioso. —Miré a mi novio sentado con los amigos, riéndose, parecía tan tranquilo.
—Solo encuentro fastidiosa una cosa. —se quejó Melissa.
—¿Y qué sería? —pregunté.
—Es que tienes un hermano súper lindo y se llevan muy bien y, casualmente, él sale con la hermana de Rick, ¡otra vez no voy a ser la madrina del bebé! ¡Por favor, ya está aburrido! —se quejó Melissa y empecé a reírme.
—Pero quiero tener más de un bebé, calma que todavía tienes oportunidad. —traté de consolarla, pero me estaba riendo.
—¡Hum! ¡No me ilusiones! —puso un puchero y empezó a reírse. —¿Ya te hiciste alguna prueba?
—No, tengo miedo de hacérmela y que salga negativa, me decepcionaría mucho. —expliqué.
—Entiendo. Pero ya hace más de un mes que dejaste de tomar la píldora. —Melissa recordó.
—¡Cuenta conmigo! Y si necesitas ayuda para limpiar la escena del crimen también. —bromeé.
—¡Ah, quien tiene amigo lo tiene todo! —respondió satisfecha e iba a decir algo más, pero Manu se tiró en la tumbona a mi lado.
—Por favor, necesito una cama, tengo más sueño que Azucena. —se quejó Manu.
—No les voy a mentir, yo también estoy exhausta y el perfume de Patricio me dejó el estómago revuelto. Lisa, necesitas hablarle a tu esposo para que deje de usar ese perfume fuerte. —Catarina se sentó a los pies de la tumbona de Mel, quien nos miró a todas, pero no dijo nada.
—Dios mío, Cat, ¿lo notaste? A mí me gusta ese perfume suyo. Tal vez se esté poniendo mucho, le voy a pedir que le baje. —se rió Lisa. —¿Dónde está Sam?
—¿Oí mi nombre? —Sam se unió al grupo.
—Chicas, ¿vamos a casa? Los niños están cansados y el grupito de allá parece estarse divirtiendo mucho en el club de los hombres. —Catarina señaló a los muchachos.
La idea fue muy bien recibida y nos despedimos de nuestros esposos y novios y fuimos a casa de Cat. Después de que llegamos y todos los niños estaban durmiendo, nos sentamos en la sala a conversar. No tardó en que Melissa saliera corriendo hasta la puerta y volviera sosteniendo una bolsa de papel de la farmacia.
—¿Te sientes mal, Mel? —Catarina la miró preocupada.
Melissa solo se rió y volcó todo el contenido de la bolsa de papel sobre la mesita de centro, atrayendo hacia sí las miradas más estupefactas.
—Muy bien, chicas, hay tres marcas diferentes y una de cada marca para cada una de nosotras, entonces ahora, todas toman el suyo y van al baño a hacer pipí en el palito... o en el vasito... no sé... pero todas, ¡vamos! —habló Melissa toda animada, entregándonos tres pruebas de embarazo a cada una. —¡Anden, muévanse!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....