"Anabel"
Melissa encaró a Joyce y Rosana por un momento y después miró mi brazo. Las marcas de las uñas de Rosana estaban ahí, llenas de sangre. Miré y no pude evitar pensar que esas uñas de gel que estaban tan de moda eran verdaderas armas, ¡podían cortar como una navaja!
—Vamos, voy a pedir que una enfermera limpie eso ahí en la mesa —Melissa pasó el brazo por mi hombro y me sacó de ahí—. Perdóname, Ana, no imaginé que esas dos iban a hacer lío justo hoy.
—Siempre hacen lío, ¿por qué hoy sería diferente? —pregunté.
—Niña, ¿no sabes? Joyce se va a comprometer, por eso la familia está toda orgullosa, pescó a un heredero del mercado financiero —contó Melissa y me quedé pensando en cómo sabía de tantas cosas, las cosas más importantes y las más aleatorias, siempre sabía.
Volvimos a la mesa y Melissa le pidió a un empleado del club que trajera una enfermera.
—¿Qué pasó? —Rick se levantó evaluando mi brazo antes de que pudiera sentarme.
—Nada del otro mundo, solo otro escándalo de Rosana y Joyce —dije y miró a Mel.
—Como ella dijo, pero esta vez yo estaba ahí y me encargué de todo, ¡Rick! —Melissa dio una sonrisa satisfecha.
La enfermera llegó y, mientras limpiaba las marcas de uñas en mi brazo, vi de reojo la mirada de disgusto del papá de Joyce, casi como si se irritara con la esposa y la hija, pero se contuviera. La enfermera limpió y puso una venda en mi brazo, según ella era solo para que la pomada que usó no manchara mi vestido. Le agradecí y se fue.
Y entonces noté que Viviane había llegado, ya alrededor de medianoche. En el momento siguiente una silla fue arrastrada en el salón y un hombre, que aún no había llegado a los treinta, se levantó y se arrodilló al lado de Joyce, mostrando una cajita. Llevó las manos al corazón, mostró sorpresa y emoción y él le puso el anillo en el dedo. Viviane inmediatamente se puso a abrazar a Joyce, como una amiga que se emociona por la felicidad de la otra.
—Sí, parece que solo yo no voy a saber qué es esto —suspiró Melissa. Había hablado tan bajo, era casi un murmullo, pero entendí, pues me había acercado para comentar sobre la llegada de Viviane.
—¿Qué dijiste, Mel? —preguntó Nando y solo sacudió la cabeza.
—Solo dije que es hora de la película, príncipe —Melissa le sonrió y se levantó, alejándose de la mesa.
Vi con curiosidad a Melissa subir a un pequeño escenario montado ahí al frente y tomar el micrófono. ¿Qué iba a hacer esa loca?
—Buenas noches a todos, para quienes no me conocen soy Melissa Lascuran. Pido disculpas por interrumpir su noche, pero quiero mucho compartir un descubrimiento. Saben, detesto las injusticias y hace unos ocho o nueve años una fue cometida y todos ustedes la vieron, estoy segura. Por eso, ahora, vamos a corregir ese error y los invito a ver esta película conmigo. ¡Prometo que no va a tardar, solo algunos minutitos! —Melissa entregó el micrófono y la imagen apareció en la pantalla.
Era la imagen de Viviane. Melissa se sentó a mi lado y susurró un "mantente firme" en mi oído. La voz de Melissa apareció en el video y le preguntaba a Viviane si ya había visto el video que iba a reproducir y el video era el que se hizo hace nueve años, y estaba siendo visto ahí una vez más.
Ya ni me importaba más Joyce y su familia, que se las arreglaran o no, pero bien lejos de mí. Solo tenía rabia por haber sufrido ese abuso, esa humillación, por pasar años de mi vida pensando en lo que había hecho esa noche, en lo que me habían hecho, preguntas para las cuales solo tenía las respuestas ahora. Pero al mismo tiempo estaba aliviada de saber que mi cuerpo no había sido violado, aliviada de saber que esos monstruos no me tocaron.
Y para cerrar con broche de oro, porque Melissa no hacía nada a medias, el video seguía con Viviane contando todo lo que pasaría esa noche, todo lo que Ilana había planeado, o al menos todo lo que ella sabía. Y ahí, por último, la pantalla se apagó por un segundo, como si cambiaran la película y el video de Viviane con una peluca e Ilana besándose con Isidoro apareció en la pantalla y el video se apagó en cuanto se quitaron la ropa.
—¡Y ahí, Rosana, estoy esperando que tú y Joyce se arrodillen a los pies de Anabel para pedir perdón! —provocó Melissa—. ¿O van a seguir rezándole al santo del palo hueco que es Iván?
—¿Melissa, confié en ti? —se quejó Viviane.
—¿Que confiaste qué... solo grabaste ese video porque estás enojada con Ilana, porque te diste cuenta de que te usa inescrupulosamente. ¿Qué pensaste, Viviane? ¿Creíste que iba a dejar que Anabel siguiera cargando la culpa mientras tú duermes con el marido ajeno y todavía le sacas dinero a ese idiota? —respondió Melissa.
Presentí que el bochinche iba a durar mucho tiempo, pero todo fue interrumpido por dos policías que entraron al salón y se llevaron a Viviane de ahí. Nadie estaba entendiendo nada más.
—¡Eh, gente, eso no estaba en el guión! —habló Melissa sorprendida.
Y comencé a reír, una risa catártica, como si esa risa lavara mi alma, como una cascada, el sonido iba saliendo de mí y no podía parar. Hasta que se volvió un río de lágrimas, lágrimas de rabia, de tensión, de tristeza, de alivio. Finalmente, había luz sobre esa parte obscura de mi vida. Pero todavía faltaba mucho más. Solo que en ese momento me quedé pensando, ¿dónde estaría Ilana? ¿Qué había pasado para que Viviane saliera de ahí escoltada por la policía? Solo Flavio podría responder y él no estaba ahí.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....