"Flavio"
Finalmente había conseguido la orden de allanamiento para la casa de ese nerd desgraciado que se la pasaba resucitando los videos de Anabel en las redes sociales. Fue más difícil de lo que pensé y solo logramos llegar a él porque se descuidó a lo largo de los años, pero era la primera punta suelta del ovillo que íbamos a jalar.
—¡Llegué, delegado! —Melissa entró a mi oficina como si fuera parte de mi equipo.
Me impresionaba lo cómoda que se sentía ahí en la delegación, conocía a todo mundo, siempre aparecía con bocadillos para la gente, tenía pase libre en la cocina, opinaba sobre los casos que estábamos investigando y hasta se metía a organizar los archivos.
—Oye, loca, ¿qué estás haciendo aquí? —La miré mientras me ponía el chaleco antibalas.
—Pues, ¡vine para el operativo! No me vas a dejar fuera de esto, ¡yo misma quiero retorcerle las pelotas a ese nerdcito sinvergüenza! —Hizo un gesto de torsión que hasta me dolió.
—Oye, loca, ¡no puedo llevarte a un operativo policial! —Me reí de la cara de confusión que puso.
—¿Cómo que no, Flavio? ¡En este caso soy tu longa manus! —Realmente creía que podría meterse en el trabajo oficial, pero era un personaje.
—Mel, dejemos que mi longa manus descanse. No se puede, puede haber un desacuerdo durante el operativo, tiroteos, esas cosas, ¡no puedo poner en riesgo a una civil, querida! —Expliqué, pero ella sabía todo eso muy bien.
—¿Vas a arruinar mi diversión, delegado? —Melissa me miró con cara de pocos amigos.
—Ay, Mel, no te enojes conmigo. Si te llevo toda la operación se ve comprometida y puede ser anulada. —Fui hasta ella y puse las manos en sus hombros. —Hagamos lo siguiente, espérame aquí y te cuento de primera mano todo lo que pase. Y te muestro todo lo que decomisemos allá.
—¿Sabes lo que debería hacer? —Preguntó con los brazos cruzados y mirándome muy seria. —Debería volverme delegada, ahí quiero verte diciéndome que no tan fácil.
—¿Sabes qué, loca? ¡No es mala idea! Tienes talento. —Me reí, le di un beso en la mejilla y salí de la oficina. —No trates de organizar mis archivos otra vez, Melissa, la última vez que tocaste mi desorden pasé un mes sin saber ni dónde estaba.
Salí de la delegación riéndome todavía de Melissa, pero esperando que esa plática de volverse delegada se olvidara, porque Melissa con un arma en una mano y una placa en la otra sería un peligro para la sociedad, esa mujer estaba muy loca.
Llegamos a la casa del nerd y parecía todo tranquilo, no era un operativo complicado, el muchacho era solo un joven inteligente que se creía hacker, hacía algunas tonterías, pero habría pasado desapercibido si yo no hubiera decidido investigar el caso de Anabel. Además, el operativo ahí solo estaba en mis manos porque aproveché la idiotez que hizo esa tal Ilana poniéndole la navaja en el cuello a Anabel y amarré bien al nerd con ese intento de homicidio como posible cómplice.
Pero, no era porque aparentemente no habría incidentes que mis hombres iban a relajarse, la verdad es que entre lo que sabíamos antes de un operativo hasta lo que encontrábamos durante, había mucha diferencia y todo podía pasar.
Después de echar un vistazo a los alrededores de la casa, toqué el intercomunicador. La voz de una señora salió por el altavoz preguntando quién era. Me presenté, informé el motivo de estar ahí y noté que la mujer se asustó. El portón se abrió y entramos, parte del equipo rodeó la casa. La puerta se abrió y apareció una señora bien vestida con el cabello castaño recogido en un moño bajo.
—¿Qué historia es esa de orden de allanamiento, delegado? —Parecía nerviosa.
—¿Bajo qué? —Me miró confundida.
—Con escolta policial, señora.
—Ah, no será necesario. Voy con ustedes ahora mismo. ¿Este idiota va a ser arrestado?
—Depende, si coopera, puede salir libre de esto.
—Muy bien. Mire, delegado, somos una familia de bien y siempre les enseñé a mis hijos a caminar por el lado correcto, pero los hijos a veces no aprenden. Si hizo algo malo, que pague por eso, la vida es así. Pero le garantizo, va a cooperar, ¿verdad, Vladimir? —La madre miró de reojo al hijo, que temblaba aún sentado en la silla.
—¡Fue Ilana, Ilana Lancaster, es toda culpa de ella, lo juro! —El muchacho ni había sido interrogado y ya estaba cantando.
—¿Todo? —Lo miré. —Ni sabes qué nos trajo aquí. —Pero ya tenía la impresión de que los videos de Anabel eran solo la punta del iceberg.
—Mire, policía, soy cobarde, pero no soy tonto. Todos los crímenes cibernéticos que cometí fueron por orden de ella y todo porque me garantizó que no habría problema. Lo demás que hice, nada podría llamar la atención de ustedes. —El muchacho se subió los lentes en la nariz con la punta del dedo.
—Sí, vamos a ver. Junten todos los aparatos electrónicos y medios, gente. Renatinha, acompaña a esta señora y a Vladimir hasta la patrulla. Y espera que ella llame a quien crea que debe. —Miré alrededor y me quedé pensando cómo alguien lograba pasar el día encerrado en un cuarto oscuro frente a una computadora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....