"Ricardo"
¡Nunca sentí tanta rabia hacia alguien en toda mi vida! Ni de Taís sentí tanta rabia y mira que me enojé mucho con ella. Personas como Leonel eran personas que despertaban lo peor de nosotros cuando querían y me di cuenta de que él quería que lo agrediera. Caí en su provocación y entendí finalmente por qué mi papá dijo que necesitaría ayuda para lidiar con él.
—Vamos para la casa, nuestras mamás quieren ver a Anabel y Adele. —Patricio habló y me acordé de que mi mamá y Lucinda debían estar en casa comiéndose las uñas.
—Rick, ¡arrasaste allá adentro! ¿Qué fue eso, amigo? No sabía que eras así de valiente. —Lisandra me agarró del brazo riéndose. —Ana, ¡tu novio es increíble!
—¡Lo es, Lisa! ¡El hombre más increíble y lindo que he conocido en la vida! —Mantenía a Anabel segura bajo mi brazo y ella apoyó la cabeza en mí.
—¡Ay! ¡Qué linda! Amigo, ¡esa mujer te ama! —Lisa sonrió.
—¿Será que me ama? —Provoqué.
—¿Lo dudas? —Se volteó hacia mí e ignorando que nuestros amigos y mi papá estaban a nuestro alrededor, se acercó y sostuvo mi cara con las dos manos. —Ricardo, eres el amor de mi vida, el hombre que me hace querer ser mejor todos los días solo para ti, eres mi primer pensamiento cuando despierto y el último cuando me voy a dormir. Te amo, corazón, y es un amor que es demasiado grande para medir y ni cabe completo dentro de mí.
La tomé por la cintura y la besé ahí, en medio de todo el mundo, sin importarme el lugar o quién estuviera viendo, solo me importó besarla con todo el amor que tenía en mi corazón por ella.
Era tan increíble que fuera esta mujer capaz de amar y capaz de gestos de bondad. Alguien que conoció tanto desprecio y crueldad como ella, que no tuvo protección y amparo de nadie, me sorprendía que aún pudiera tener dentro de sí sentimientos tan puros y tan nobles.
—Te amo, Anabel, y todo lo que viví hasta que llegaste a mi vida fue solo un preludio triste que ocupó mi tiempo hasta que llegaras. Pero si hubiera sabido que existías, te habría buscado antes, habría volteado el mundo buscándote, no habría dejado que pasaras por todo lo que pasaste. —La besé una vez más, un beso corto, pero cargado de sentimiento. —Te prometo, chica bonita, ¡ese monstruo jamás va a poner las manos sobre ti otra vez!
—Lo sé, mi corazón, y confío en ti, sé que me vas a proteger y vas a cuidar de mí. —Habló emocionada y con la voz quebrada. —Ahora cuidemos ese ojo, porque se va a poner morado.
Abrí la puerta del carro para Anabel y entré a su lado. Mientras manejaba hacia la casa de Patricio le tocaba la pierna con cariño y terminé recordando algo importante.
—Ana, creo que deberías vaciar tu departamento lo antes posible. Podemos pedirle a Flavio una escolta. —Sugerí, estaba muy preocupado de que decidiera ir al departamento a buscar cualquier cosa después de que tuvo el valor de enfrentar a su padre.
—Corazón, tengo que regresar a casa y salir de ahí no va a cambiar nada. Él me va a encontrar y va a sobornar a otra persona. Así es como actúa. Ahí al menos sé quién es su informante. —Me respondió, pero parecía no haber entendido lo que le estaba diciendo.
—Mi vida, ¿aún no entendiste? —Pregunté, ya entrando al condominio.
—Pero te escapaste. —Balbuceó, sus ojos brillando emocionados.
—Porque me tardé en aceptarlo, porque mi corazón estaba herido. Pero tuviste paciencia, esperaste y me ayudaste a arreglar todo el desastre. —Llevé la mano hasta su rostro e hice una caricia con el pulgar. Me acerqué y bajé la voz. —Te amo, Ana, esto que está pasando entre nosotros no es un noviazgo pasajero. No, Anabel, te quiero en mi vida, te quiero para siempre, chica bonita.
Una lágrima rodó por su rostro. Ahí en ese espacio confinado del carro, había muchas emociones y mucho sentimiento.
—Vacía ese departamento, Ana, ¡y ven a vivir conmigo! Quiero dormir y despertar a tu lado todos los días. Quiero que seas más que mi primer y último pensamiento del día, quiero que seas lo primero que vean mis ojos cuando despierto y lo último antes de dormir.
Echó los brazos alrededor de mi cuello y, con el rostro bañado en lágrimas, me besó de forma apasionada, como si necesitara ese beso como necesitaba el aire para vivir. Y ese beso dijo mucho, lo dijo todo, habló del amor y la alegría de estar conmigo, pero aún necesitaba las palabras. La jalé hacia mi regazo y la mantuve ahí, atrapada entre mi cuerpo y el volante del carro.
—Estaba esperando que me invitaras a tu vida, Ricardo, pero esto fue más de lo que imaginé que harías. —Había una gran sonrisa y lágrimas en su rostro. —Quiero dormir y despertar contigo todos los días.
—¿Vas a vivir conmigo? —Pregunté, queriendo escuchar las palabras.
—¡Sí, Ricardo, voy a vivir contigo! —Respondió sonriendo y fue mi turno de besarla. Ella era mi felicidad. No era una segunda oportunidad, no, ¡ella era la única!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....