"Leonel"
Pasé el día siendo bombardeado de malas noticias y ahora ese abogado mediocre sentado frente a mí ni sabía por dónde empezar a resolver mis problemas.
—¿Para qué te pagué todos estos años? —Golpeé la mano en la mesa. —¡Ni siquiera puedes darme una solución para mis problemas!
Estaba sin una pizca de paciencia cuando sonó mi celular. No reconocí el número y no contesté, pero el teléfono sonó de nuevo y seguramente no dejaría de sonar mientras no contestara.
—Aló. —Contesté y me froté la frente con la mano, un leve dolor de cabeza comenzaba a molestarme.
—¿Sr. Leonel? —La voz gruesa del otro lado preguntó.
—Sí, soy yo. ¿Quién es? —Solo me faltaba ahora, además de las cartas y emails anónimos, empezar a recibir llamadas anónimas también.
—Delegado Flavio Moreno. Su hija está detenida en mi delegación, le voy a pasar el teléfono para que hable con usted. —Ah, pero solo me faltaba ahora que Anabel hubiera sido arrestada, ¡para arrastrar aún más mi apellido por el lodo!
Escuché al delegado decirle que yo estaba en la línea y cuando oí esa vocecita decir "pa..." ya descargué mi rabia.
—¿QUÉ MIERDA HICISTE PARA ESTAR EN UNA DELEGACIÓN, HIJA DE PUTA? —Grité lleno de odio, pero entonces me acordé, ella estaba presa ¡y podría poner mis manos sobre ella ahora!
—Pa-pa-papi, no me grites, no fue mi culpa. —Oí la voz llorosa de Ilana del otro lado de la línea.
—¿Ilana? ¿Ilana, eres tú? Hija, ¿qué estás haciendo ahí? —Me preocupé inmediatamente, ¿cómo fue a parar Ilana a una delegación?
—¡Papi, fue todo culpa de Anabel! Ella me tendió una trampa, contó un montón de mentiras y me hizo arrestar, ¡papi! —Empezó a llorar mientras hablaba y yo apenas entendía.
—¡Hija, calma! ¡Voy con el abogado a sacarte de ahí! —Traté de calmarla, pero estaba llorando mucho. El delegado tomó el teléfono y me informó cuál era la delegación antes de colgar.
—¡Pero hoy parece que el mundo se me está cayendo encima! Anda, Isidoro, vamos a la delegación, Ilana está detenida. —Le dije e Irina venía entrando y ya empezó a gritar.
—¿MI HIJA, DETENIDA? ¿QUÉ HISTORIA ES ESA LEONEL? ¿DÓNDE ESTÁ ILANA? —Irina se puso histérica, pero yo ya estaba demasiado nervioso para aguantar a una mujer gritándome en los oídos.
—¡YA BASTA, IRINA! ¡Es mejor que pares de gritar! Si quieres saber, ven y en el camino te explico, pero yo tampoco sé mucho. —Grité y se asustó con mi explosión de rabia.
Salimos de casa y en el camino le expliqué a Irina lo que dijo Ilana.
—¿Estás viendo, Leonel? ¡Mira lo que está haciendo Anabel con nuestra hija! Si me hubieras escuchado y mandado a esa loca al sanatorio cuando la pillaron en la cama con el papá de la amiga, ¡esto no estaría pasando! Todo es culpa de Anabel. —Irina lloraba y estaba nerviosa.
Durante todo el camino a la delegación Irina habló y lloró y se quejó porque no mandé a Anabel al sanatorio tan pronto como murió su madre. Ya me estaba arrepintiendo de haberla llevado conmigo.
Mientras Irina hacía su escándalo, me quedé pensando que Anabel debía estar en la delegación y finalmente pondría mis manos sobre esa depravada. Me las pagaría muy caro por la traición que me hizo y por haber puesto a Donaldo en mi contra. Tal vez el sanatorio fuera poco para ella.
Entramos a la delegación y un policía nos llevó hasta la oficina del delegado. Iba a tocar la puerta, pero no había puerta ahí, lo que me pareció muy extraño.
—¡Está bien, Isidoro! Pero sal de ahí adentro con Ilana y con Anabel, porque Ilana dijo que esto fue una trampa de Anabel y estoy seguro de que esa perrita está ahí adentro. —Ordené e Isidoro me dio la espalda y regresó a la oficina del delegado.
Cuando me volteé vi a Donaldo entrando a la delegación, acompañando a una chica de una belleza realmente impactante, con facciones delicadas y ojos que parecían dos estrellas de tan brillantes. Tenía los brazos vendados del hombro hasta las muñecas y Donaldo la guiaba con la mano en la base de su columna, con una intimidad que me llamó la atención.
—Donaldo, ya te enteraste. —Me volteé hacia él.
—¡Claro que me enteré! Tu queridita se pasó de la raya, atacar a Anabel con una navaja fue demasiado hasta para ustedes. —Me respondió beligerante. —¿Y estás viendo esto? —Señaló los brazos de la chica a su lado. —¡Obra de tu hijita, Irina!
—¡Qué calumnia! ¡Mi hija es incapaz de hacerle mal a una mosca! —Irina respondió y la apoyé.
—¡Se merecen! —Donaldo respondió. —Vamos, mi amor, el delegado nos está esperando. —Le habló a la chica y ella le sonrió, entonces nos dieron la espalda.
—Sabes, señorita —grité y se voltearon—, eres realmente muy bonita, pero no te hagas ilusiones con él, en una semana te deja. No eres la mujer correcta para él y él lo sabe.
La joven caminó hacia mí con una sonrisa y se paró frente a mí. Inclinó la cabeza hacia un lado y cuando habló, a pesar de la voz dulce, mostró que no era frágil e indefensa como su imagen la hacía parecer.
—Sabe, señor, yo no pedí su opinión, así que guárdesela. Ya sabe cómo es, el sentido común es artículo de lujo, ahí tiene el consejo. —Me dio la espalda y caminó hacia Donaldo que se estaba riendo.
—¡Voy a acabar con la felicidad de Donaldo! ¡Ah, pero pueden apostar que lo voy a hacer! —Hablé entre dientes y cerré mis manos en puños a los lados de mi cuerpo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....