"Ricardo"
Tomé el celular e hice la llamada a mi padre. Mientras el teléfono sonaba pensaba en cómo abordar el tema dando la mínima información posible. Y aún había cuatro pares de ojos sobre mí que parecían bastante ansiosos.
—¡Ricardo! Llamándome temprano, no debe ser algo bueno. —Mi padre se rio, aunque de hecho generalmente llamaba a mis padres por la noche, cuando ellos también estarían en casa y podríamos conversar con tranquilidad.
—¿No puedo extrañar a mi padre? —Bromeé y se rio más.
—Si extrañaras tanto a tu viejo padre, vendrías a visitarlo. —Era un reclamo justo. Desde que fui tras Taís no había vuelto a visitar a mis padres. —Tu madre te extraña.
—¡Y yo los extraño de verdad, papá! Voy a arreglar para ir a verlos, pero ustedes podrían venir a pasar unos días conmigo.
—Sí, es una posibilidad. Pero dime, ¿qué pasó?
—Papá, necesito información sobre una persona.
—¿Una persona? —Mi padre pareció desconfiado. Era un hombre inteligente y que pensaba muy rápido. —¿Nombre?
—Leonel Lancaster. —Cerré los ojos y hablé, ya previendo una tormenta.
—¡El propio Lucifer! ¿Qué quieres con ese hombre? —La voz de mi padre se modificó de relajada a severa.
—No quiero nada con él, pero quiero saber sobre él. ¿Por qué no te gusta, papá? —No quería contar aún que estaba con Anabel.
—¡No es que no me guste, está más hacia que los dos nos odiamos! —Mi padre dejó transparentar en su voz todo el odio que sentía.
—¿Pero eso tiene un motivo? —Insistí.
—¿Por qué quieres saber? —Mi padre no iba a desistir mientras no me sacara el motivo de mi interés.
—Papá, necesito lidiar con ese hombre, entonces me gustaría saber dónde estoy pisando. —No estaba preparado para decir más y tener que explicarme.
—¿Alessandro va a hacer negocios con el diablo? —La voz de mi padre transmitía todo su descontento.
—No, papá, no es eso. —Ya estaba sintiendo el sudor brotar en mi frente.
—Entonces ¿qué es, Ricardo? ¡Y no me vengas con evasivas! Dime, ¿cuál es tu interés en Leonel? —No había manera, tendría que contar.
—Conocí a una persona, no sabía, pero nos llevamos bien y... —Estaba eligiendo las palabras, pero mi padre no esperó.
—Por favor, no me digas que te involucraste con la chica Lancaster. —Sentí todo el estrés en su voz y me estremecí.
—Papá... —¿Cómo explicaría esto? Respetaba mucho a mis padres, aunque no permitía que se metieran en mi vida desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, entendía que, como buenos padres, se preocupaban.
—¡Hijo de puta, Ricardo! —La voz de mi padre fue un estruendo. —¡Con tanta mujer en el mundo siempre logras elegir una problemática! —No quería reírme, pero tenía razón y eso me sonó gracioso, terminé riéndome y él resopló.
—Hm. No me sorprende. —La rabia de mi padre parecía haber disminuido. —Ricardo prefiero que mantengas distancia de ese diablo. ¿Pero me vas a escuchar? —Y antes de que pudiera responder continuó. —No, nunca me escuchas. ¿Al menos conoces el pasado de la chica Lancaster?
—Sí, papá, sé sobre las acusaciones de involucrarse con un hombre casado, sé sobre el video, sé sobre la fiestita de la universidad, la fase de parranda y borracheras. ¿Hay algo más?
—No, no hay. Después de que vino a terminar la universidad aquí en Estados Unidos su vida parece haber entrado en orden, se enfocó en los estudios y los escándalos terminaron. Pero después de que su madre murió se volvió muy loca y de vez en cuando los videos de ella vuelven a mover las redes. Es una maldad que sigan pateando el pasado de la chica. —Mi padre suspiró. —Mira, no tengo nada contra ella, ni contra el hermano, imagino que ser hijo de ese diablo no debe ser fácil, pero soy tu padre y me preocupo por ti. Hijo, aléjate de esa chica, no puedes salvar a todo el mundo, Ricardo. —Mi padre habló en tono de súplica.
—No puedo, papá. Me enamoré de ella y es muy serio.
—¿Como te enamoraste de Taís? —Preguntó y sabía que buscaba un parámetro para entender.
—Es aún mayor.
—¡Puta mierda! —Respiró profundo. —Ya veo que me voy a tener que meter para ayudarte.
—Papá, no necesito que pelees mis batallas. —Ya estaba presintiendo el desastre que sería la intervención de mi padre.
—Lo sé, pero tienes que aprender a reconocer cuando el enemigo es mayor que tú y pedir ayuda. —Mi padre no cambiaría de idea, rara vez cambiaba.
—Papá, solo necesito saber por qué se odian tanto. —Solo necesitaba información y ahora tenía la impresión de que mi padre estaba trazando un plan de batalla.
—Te voy a dar una versión resumida. —Mi padre finalmente accedió.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....