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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 824

"Anabel"

¡Pero qué noche! Rick realmente no era un tipo común, sabía lo que hacía y cómo hacía, sabía dónde tocar y qué decir. Nunca había tenido tantos orgasmos en una sola noche y nunca estuve con un tipo como él, que parecía incansable. Mi deseo se había realizado. Lástima que, como Cenicienta, a medianoche el encanto se acabó.

Me senté en la cama y lo observé vestirse, tal vez un poco más apurado de lo necesario. Cuando se agachó para tomar el saco me levanté y me puse la camiseta por la cabeza. Me había avisado que sería solo una noche, pero ahora que se estaba vistiendo para irse sentía mi corazón agitarse, quería más. Pero ¿cómo decirle eso sin hacer que desapareciera?

—Puedes quedarte. —Me arriesgué, porque realmente quería que pasara toda la noche conmigo.

Se puso el saco y caminó en mi dirección con una sonrisa que me dio ganas de agarrarlo de nuevo.

—Lo sé, chica bonita, pero acordamos. ¡Solo una noche! —Se detuvo frente a mí y me encaró.

—¡Por eso mismo, la noche aún no terminó! —Usaría cualquier argumento para mantenerlo esta noche conmigo.

—¿No me digas que no te hice venir lo suficiente esta noche? —Se rio y pasó los brazos por mi cintura.

—No me puedo quejar, pero no me quejaría por ganar algunos orgasmos más. Y además la noche no terminó. —Pasé mis brazos por su cintura, aprovechando que él también me estaba tocando. Soltó una carcajada.

—¡Quién diría que eres del tipo insaciable! —Me besó y aquello fue tan cariñoso que mi corazón se hundió en el pecho. Necesitaba más de eso, necesitaba más de él.

—Además, somos amigos. Y sobornaste al portero con un billete de cien, hiciste un gran esfuerzo para entrar, no necesitas salir corriendo. —Hablé en tono de broma y su sonrisa se hizo mayor.

—¿Todos esos argumentos son porque estás siendo gentil conmigo o son solo porque quieres usar mi cuerpecito sexy un poco más? —Me devolvió la broma y me reí. Quería usar ese cuerpecito sexy mucho y no solo un poco. Pero también quería su compañía y tal vez algo más.

—No, solo soy una persona gentil. —No revelé la verdad, no podía. Pero hizo una carita tierna de quien se sintió ofendido y me reí. —En serio, puedes quedarte.

—Mejor no, chica bonita. Acordamos que sería solo una noche. Y quiero seguir siendo tu amigo. —Habló en un tono más serio y me di por vencida, insistir podría alejarlo aún más.

—Está bien, tú sabes. Te iba a presentar a mi vibrador y contarle lo que hicimos anoche, pero tienes que irte... —Hablé como quien no quiere nada y percibí su interés.

Me metí en la cama, sintiendo su olor entre las sábanas y cuando me dormí fue con él que soñé.

A la mañana siguiente, mientras arreglaba la cama busqué mi ropa interior, pero no la encontré. Probablemente había ido a parar debajo de la cama, pero dejé de verificar después, ya estaba atrasada y mi padre seguramente me molestaría todo el día por el reporte de costos que quería.

Como predije, cuando llegué mi padre ya me esperaba en mi oficina con un discurso listo sobre mi falta de compromiso con los horarios. Mientras hablaba, encendí la computadora y comencé a trabajar. A lo largo de toda la vida aprendí a fingir que estaba escuchando lo que decía, cuando, en realidad, tenía la cabeza en otro mundo. Me limitaba a responderle con palabras cortas y evasivas, como sí, no, claro, tal vez. Así él quedaba feliz por haber dicho todo lo que quería y yo no me irritaba porque me tratara como una irresponsable, aunque en otro momento de la vida le haya dado motivo para eso.

Hice mi trabajo, a media tarde le entregué el reporte a mi padre y el día pasó sin que tuviera noticias de Rick. Me quedé un poco decepcionada, esperaba que al menos me mandara un mensaje para saber cómo estaba, eso sería una actitud gentil. Pero lo que recibí fue su total silencio.

Al final del día me fui directo a casa, cultivé secretamente la esperanza de que él podría aparecer. Pero no apareció. Antes de acostarme, me agaché y busqué mi ropa interior debajo de la cama, pero no la encontré. No encontraba esa ropa interior en ningún lugar. Tendría que apartar los muebles de la pared para ver si había caído detrás de ellos, pero eran tan pesados. Era mejor dejarlo para el día siguiente, estaba cansada y desanimada.

Ya estaba lista para ir a la cama cuando mi celular sonó con un mensaje. Miré rápido pensando que podría ser él, pero no, aunque ese mensaje fue una sorpresa no era él. Era una invitación bien inusual para un almuerzo al día siguiente. Me quedé hasta curiosa, aunque ya imaginaba el motivo de tal invitación, entonces confirmé el encuentro y me acosté a dormir, sintiendo una inquietud hormigueando en mi cuerpo.

Su perfume aún estaba en la almohada y eso era un recordatorio de lo que fue tan bueno, pero no volvería a pasar. Rodé en la cama por mucho tiempo, extrañándolo. ¿Cómo podía ser eso? Fue solo una noche y ya estaba toda necesitada por él. Pero esperé por esa noche por un buen tiempo. Entonces, cerré los ojos y repasé toda la noche anterior en mi mente y me dormí soñando con él, soñando que se quedaba, no solo una noche, sino que se quedaba por mucho tiempo.

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